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2 ago 2019

La verdad no es optimista

Un misil balístico lanzado por el régimen norcoreano esta semana

 Muchos decían que si ya era sorprendente el encuentro entre Kim Jong-un y Donald Trump en junio de 2018 en un tercer territorio llamado Singapur, con el fin de rebajar la tensión que históricamente lo arrastraba durante décadas desde el armisticio de la Guerra de Corea. La comunidad internacional pensó que esto iba a ser el principio del fin de una larga batalla ideológica que no fue una tarea fácil de acortar durante incluso el fin de la Guerra Fría. "Hemos superado muchos obstáculos..." o "Vamos a tener una gran relación" decían. Un poco más de un año después, se reunieron en la zona desmilitarizada bajo la mediación de Corea del Sur, para intentar convencernos de que el mundo puede estar tranquilo. Durante este tramo, tanta gente me decía: "Por fin, Gabi, habrá paz en la península coreana. Estarás satisfecho". 

 "Entiendo que estas noticias pueden invitar al optimismo, pero aún queda mucho que observar. Sin embargo, no podría estar del todo contento", dije. Y efectivamente, parece que mis presentimientos no fallaron cuando el día 24 de julio lanzaron, ante la sorpresa de muchos y la mía incluso, dos misiles de prueba. Y durante esta semana, en varios días, más misiles se han lanzado que por parte de Corea del Sur se ha activado la alerta y quizá, esta acción haya decepcionado a muchos de aquellos que pensaron que el rumbo iba a ser algo más positivo y pacífico. Muchos tienen que darse cuenta de que el régimen norcoreano no puede eliminar de su programa de supervivencia, sea gradual o repentino, ya que supondría el hundimiento de su ideología que tanto les había "costado" en construirlo. 

 Es lamentable por mi parte, seguir manteniendo ese pesimismo hacia las acciones del régimen norcoreano. Sin embargo, tantos años observando los pasos contradictorios de la élite norcoreana que sigue sin atender las necesidades básicas de su población, me ha hecho que el tiempo de consideración sea mucho más largo. Y de ahí, la confusión que acabo de escuchar por parte de Trump hace apenas unas horas minimizaba dichas acciones que hace escasos años ponía en tensión a toda la comunidad internacional. Los enemigos lanzándose amables palabras entre ellos. Quizá no le falte mucho tiempo a Trump a elegir su destino vacacional Pyongyang. Tal como hizo su paisano Dennis Rodman hace algunos años bajo la atenta mirada de los medios. 

16 mar 2014

La necesidad de avanzar


 La ilustración explica perfectamente como el proceso de adaptación de los estudiantes norcoreanos y trabajadores de avanzada edad sigue siendo arduo en la sociedad surcoreana y se necesita el esfuerzo de todos aquellos que esperan a medio plazo una reunificación en la península. Ahora mismo, según las estadísticas, más de 26.000 norcoreanos han establecido en Corea del Sur logrando así una atención creciente hacia ellos pero todavía no tan suficiente. Aún existe aquel perjuicio de un sector desinformado de la población que cree que la mayoría de los que llegan al país son "espías" debido a tumultuosos antecedentes históricos. Y algunos tienen ese pavor "durable" para iniciar una conversación con ellos.

 Todos estos actos no hacen más que sembrar la decepción entre los refugiados que habían encontrado la libertad. Los que comienzan a pisar en el campo de la educación, no muchos logran acabar los cursos correspondientes. Los datos son muy preocupantes. Casi el 50% de los alumnos norcoreanos no consiguen acabar los estudios y el apoyo del gobierno no llega a ser del todo competente para solucionar el problema. En un artículo leí una frase demasiado cierta. "¿Cómo seremos capaces de ayudar a más veinte millones de norcoreanos en el futuro si no entendemos los obstáculos que tienen que afrontar los 26.000 refugiados que viven actualmente?"

 Esto no significa una consecución del pesimismo sobre el tema. He leído historias impresionantes de aquellos que lograron sobrepasar los impedimentos y consiguieron sus objetivos en el ámbito personal y profesional. Son ejemplos humanos que merecen ser contados por su perseverancia y valentía para tener lo que más querían. El esfuerzo se sigue llevando a cabo y diversas asociaciones ven frutos de avance. Pero aún queda esa necesidad de seguir mejorando. La primera piedra está puesta. Ahora es cuestión de evolucionar.  

10 abr 2012

Estar preparado para el gran día


Traducción: Avancemos con las manos juntas hacia la reunificación

 La añoranza hacia la reunificación se refleja en las palabras de los expertos en esta materia que sus discursos esperanzadores no son alterados vayan donde vayan. Sus discursos son positivos pero demasiado reiterativos que muchos son impacientes de ver los resultados a corto plazo. El "cuando" se ha convertido en la pregunta más demandada por los oyentes pero que los anunciantes de la pronta unión no han podido especificar detalladamente la tardanza del acontecimiento que cambiaría eventualmente el rumbo de Corea. Repiten: "La reunificación no es un sueño, será una pronta realidad. No será a largo plazo sino brevemente. Tenemos que estar preparado para ese día". Y pone el ejemplo más categórico: la caída del Muro de Berlín y su posterior unión. Dicen: "El canciller alemán Willy Brandt, cuando visitó Corea del Sur, nos dijo que la reunificación de Alemania era prácticamente imposible pero que de repente el Muro se cayó y se unieron. Esto significa que Corea también puede ser unida de un día a otro"...

 Los oyentes admiran la energía que transmite los habladores y cuando el discurso termina, la ovación es inmediata. Miles de cabezas se emocionan, se levantan de sus asientos y aplauden con furor. Pero posiblemente entre algunos de los asistentes existe ese vacío invisible que el hablador no lo consigue rellenar. Sus charlas, en cierto modo, separa de la realidad que existe entre ambas Coreas. En Corea del Sur, los jóvenes que están en la barrera de los veinte y treinta años no ven precisamente, con buenos ojos, esa necesidad de reunificación, e incluso barajan de tener dos estados separados de manera perpetua. El desinterés político y la falta de compartimiento de entendimiento entre diferentes edades hace nublar el sueño de muchos de los años cincuenta y sesenta que observaban los calendarios para aquel gran día. Debo admitir que el pesimismo más aplastante ronda sobre mí, pero leyendo los testimonios de familiares que quieren encontrarse desesperadamente con sus parientes lejanos hace que mi contienda siga. Seguramente, mi abuelo que ya no está aquí, mis padres y cada uno de los coreanos y desertores que viven en diferentes continentes no querrán ver el aspecto desmoralizado que me surgió durante estos días. 

29 oct 2011

Deseos antes de morir


 Si preguntamos a cualquier norcoreano/a, ¿Cuál es tu mayor deseo? Seguramente la respuesta más contestada sería: "Comer bien al menos una vez en mi vida". Pero también salen otras respuestas que reflejan a la perfección la realidad de la sociedad norcoreana: "No morirme de frío", "Tener leñas disponibles en mi casa", "Escapar a China sin morir en el intento y ver el paraíso", "No enfermarme de neumonía", "Vestir el hanbok más colorido hecho por mi madre", "Ver a mi familia que está en Corea del Sur y darles un fuerte abrazo", "Sonreír al menos una vez al día", "Ver a mi hijo crecer sin ningún problema"...

 Muchos son quienes prefieren morir en la guerra con las balas perforadas en sus cuerpos que morir de hambre. Algunos expresan con pesimismo: "Es una mala suerte nacer en este país. ¿Porqué el destino me eligió a mí?" Hay un testimonio de un superviviente norcoreano de 40 y tantos años que perdió a todos sus miembros de la familia por diversas circunstancias (hambre y enfermedad). Después de sufrir en primera mano todo aquello, el desánimo y la desilusión le rodea constantemente que necesita de manera constante ayuda psicológica. Le habían preguntado cuál era su sueño más próximo. La respuesta ha sido clara: "No tengo sueños"