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26 feb 2023

Ver series de Corea del Sur supone un riesgo severo en Corea del Norte

 

Desde hace muchos años, ver películas o series de origen surcoreano, aunque sea a escondidas, suponía un riesgo para aquellos que lo hacían ya que, ser descubierto por las autoridades, suponía enfrentarse a un castigo severo. Y la mala suerte se ha cebado con estos 6 jóvenes menores en Nampo que serán condenados a estar en un campo de concentración y realizar trabajos forzados por el hecho de querer ver capítulos de serie de Corea del Sur. 

12 jun 2021

La nueva ley de Corea del Norte que castiga a los seriéfilos

 

Un grupo de amigos veinteañeros, por motivo de cumpleaños de uno de ellos, han sido descubiertos y enjuiciados en Corea del Norte por ver una serie de Corea del Sur que durante estos últimos meses muy seguida por los seriéfilos de todo el mundo. Una nueva ley que castiga estos actos, aprobada por el régimen norcoreano a finales del 2020, ha servido para condenarles hasta 12 años de trabajos forzados, por una afición que es habitual en este lado del mundo. 

Enlace: La nueva ley de Corea del Norte que castiga a los seriéfilos 

4 may 2014

La decisión incómoda de la madre

 Imagen de Human Rights Watch

 El hecho sucedió el día 6 de febrero de 2008. Era una mujer que padecía la agonía de su situación por primera vez cuando su esposo murió por accidente laboral en una minería cercana de carbón. Su segundo hijo se quedaba ávido hasta que cerró los ojos por última vez ante la presencia de su madre. Ya no estaba nadie alrededor suyo y la angustia la provocó hacer un acto infrecuente pero demasiado terrible. Partió en trozos el cuerpo de su hijo recién muerto y vendió una parte de ella al comerciante de la carne de cerdo que vivía en el mismo barrio. Con el dinero que recibió, compró 13 kilos de maíz.

 Con el sentimiento de culpa intentó regresar a su casa. Pero la noche era muy oscura y las luces de las farolas apenas se encendían que ella deambulaba las mismas calles de manera incontable. No conseguía salir de aquella confusión hasta que unos guardias nocturnos la llamaron para que se identificara. Después se fueron hasta un lugar desconocido para ella. Sin previo aviso. Le quitaron a fuerza los sacos de maíz y la encerraron en un cuarto oscuro. ¿Qué pasa aquí?, preguntó desesperada. Te hemos detenido por el asesinato de tu hijo y vender su carne en el barrio...estarás aquí hasta que digan mis superiores lo que harán contigo.

 Desde entonces, nadie sabe sobre la existencia de aquella madre. Algunos apuntan que está encerrado en el campo número 18 y que está obligada a realizar trabajos forzados durante más de doce horas. Su cuerpo también se está debilitando. Apenas puede ingerir el maíz que se reparte a diario y la sopa que se da en la cena no sabe a nada. Quizá este tipo de caso es inusual pero advierten que con la situación que afronta Corea del Norte actualmente estas ocurrencias podrían aumentar si el régimen sigue desoyendo de las peticiones más necesarias de la población. 

30 sept 2012

Cambio de lugar


 Parece que los titulares de las noticias te pueden ser una alegría instantánea pero los engaños característicos en los noticieros son visibles con tal hacer expectantes a sus lectores diarios. Bajo el titular "Uno de los campos existentes en Corea del Norte se ultimará sus actividades..." Pero una vez entrado, el contenido de dicha noticia decía todo lo contrario a aquel titular. El campo 22, donde están encarcelados todos los desertores compuestos por hombres, mujeres, ancianos y niños que no pudieron lograr el escape, serán trasladados a otros campos de concentración. Cada día aparecían unos 100 cadáveres y con los años la capacidad máxima de dicho campo (30.000 personas) se ha transformado con las muertes a 3.000 débiles supervivientes. Estas cifras hacían recordar las atrocidades del Holocausto nazi en diversos países europeos o la memoria de aquellos gulags existentes pero desconocidos hasta hoy en día.

 El Centro de Información de Derechos Humanos en Corea del Norte (NKDB) alertó de los trabajos forzados que se exigían a niños de seis años haciendo obligar a trabajar cada día unas 10 horas diarias. Además se les distribuía diariamente 180 gramos de arroz o pan y una pequeña sopa con sabor a ternera. Solamente una ración diaria. Además existen castigos como forzar a que se arrodillen en el frío invierno norcoreano a aquellos que por recoger una colilla del cigarrillo o robar un trozo de comida a su compañero de celda.

 Los refugiados intentan dibujar y contar todos los detalles de aquella pesadilla. De las cuarenta personas, sólo cinco tenían la posibilidad de sobrevivir. Dicen: "Los que están más de tres años en aquel sitio, no podrá sobrevivir. Te hace pensar en la muerte. El cerrar los ojos, quizá, es la parte más reposada del día. No piensas en los guardias y en los sufrimientos. Sólo en la oscuridad que para muchos pueden ser repelente, pero que para nosotros, por un momento, ha sido sin duda el mejor instante".