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26 feb 2023

Ver series de Corea del Sur supone un riesgo severo en Corea del Norte

 

Desde hace muchos años, ver películas o series de origen surcoreano, aunque sea a escondidas, suponía un riesgo para aquellos que lo hacían ya que, ser descubierto por las autoridades, suponía enfrentarse a un castigo severo. Y la mala suerte se ha cebado con estos 6 jóvenes menores en Nampo que serán condenados a estar en un campo de concentración y realizar trabajos forzados por el hecho de querer ver capítulos de serie de Corea del Sur. 

12 jul 2022

Los derechos más básicos son despojados en esos lugares

 

Una mujer de unos 40 años, que fue encarcelada en un campo de concentración en una ciudad industrial de Corea del Norte, ya no forma parte de este mundo al ser un cuerpo sin vida. Sin embargo, a su cónyuge, no se le ha dado el motivo ni la fecha de su muerte al ser considerada una ciudadana lleno de pecados.

Enlace: Los derechos más básicos son despojados en esos lugares 

1 oct 2021

El Kwalliso número 16 ha tenido unas modificaciones importantes con los años

 

Si la existencia de diversos campos de concentración para prisioneros políticos sigue siendo un objeto de crítica por parte de la comunidad internacional por la violación de derechos humanos en Corea del Norte, parece que uno de ellos, el número 16, con los años, ha aumentado su superficie y que, por nuestra parte, lo podemos presenciar mediante la tecnología actual que facilita el Internet. 

Enlace: El Kwalliso número 16 ha tenido unas modificaciones importantes con los años 

1 jun 2021

Malas noticias para los que debatimos sobre los derechos humanos en Corea del Norte

 

Los campos de concentración para prisioneros políticos en Corea del Norte se especifican mediante números. Y parece que con el número 14, situado en la pequeña localidad de Kaechon, se ha finalizado la reforma de una parte de las instalaciones que de alguna manera no da buena esperanza para que se cierre ese lugar y que se pueda denunciar la violación de derechos humanos ahí, tal como ha dicho Shin Dong-Hyuk, la única persona que ha conseguido salir de ahí. 

15 may 2021

Ver series surcoreanas supone un riesgo en Corea del Norte

Imagen cedida por YTN

Desde hace muchos años, ver películas o series de origen surcoreano, aunque sea a escondidas, suponía un riesgo para aquellos que lo hacían ya que, ser descubiertopor las autoridades, suponía enfrentarse a un castigo severo. Y la mala suerte se ha cebado con estos 6 jóvenes menores en Nampo que serán condenados a estar en un campo de concentración y realizar trabajos forzados por el hecho de querer ver capítulos de una serie de Corea del Sur.  

Enlace: Ver series surcoreanas supone un riesgo en Corea del Norte 

28 abr 2021

La injusticia en Corea del Norte tiene rostro de una mujer joven

 
Imagen cedida por Human Rights Watch

Los centros de concentración en Corea del Norte, junto a los campos de concentración, son las pruebas más contundentes de la grave situación de derechos humanos en aquel lugar. Y una mujer, que no se supo de su identidad, sino que solamente de su juventud, ha sido víctima reciente de esta situación por intentar salir del país con el fin de garantizar la supervivencia. 

Enlace: La injusticia en Corea del Norte tiene rostro de una mujer joven 

17 abr 2021

El destino que le espera por los hechos cometidos de una madre y su hijo

 
Imagen cedida por un blog de Daum

En la pequeña ciudad de Onseong, una de las zonas fronterizas con China, una mujer, que tenía una ocupación importante en la zona, ha sido detenida en un registro en su hogar, a raíz de la implicación de su hijo con el mundo de las drogas, por haber escondido una cantidad importante de arroz durante años y que ahora, ambos se enfrentan a una pena por parte del régimen norcoreano abriendo la discusión si se trata de una justicia real. 

Enlace: El destino que le espera por los hechos cometidos de una madre y su hijo 

22 oct 2020

La voluntad de ir a Corea del Sur se castiga severamente en Corea del Norte


En marzo de 2020, tres miembros de una familia norcoreana llevaba preparando durante años, la voluntad de ir a Corea del Sur al no poder aguantar la situación económica en Corea del Norte. Sin embargo, su plan no se pudo llevar a cabo cuando fueron descubiertos por parte de los miembros del Departamento de Seguridad del Estado. 

23 jul 2020

Las acciones contradictorias y aquellos sueños que Chung quiere cumplir

Imagen cedida por ChosunIlbo

Después de lo que pasó en Corea del Norte, que tuvo un fatal desenlace para su familia, Chung, una vez en Corea del Sur ha querido cumplir sus sueños empezando desde cero. Sin embargo, sus acciones no exentas de polémica ha sido el factor crucial para que el público surcoreano le dé la espalda. 


20 jul 2020

Las mujeres que no entendían cómo a una flor se la puede relacionar con la muerte


Esta es la historia de Kim Yeo-Sun y Park. Dos mujeres que han estado en el campo de concentración para prisioneros no políticos y en centro de denteción por haber estado en China al intentar sobrevivir de la hambruna de la década de los 90 en Corea del Norte. 

18 jul 2020

La historia del surgimiento de los campos de concentración en Corea del Norte

Imagen de Chosun Ilbo

El surgimiento de los campos de concentración en Corea del Norte no es un asunto reciente, sino que hay que retroceder hasta incluso antes de la fundación del país para ver cuál ha sido el plan de Kim Il-Sung de apartar a todos aquellos que no opinaban igual que él y cómo ha ido manejando este tema durante décadas. 


16 jul 2020

El proceso y otros aspectos de los campos de concentración en Corea del Norte


En este episodio se contará que otros aspectos existen en los campos de concentración en Corea del Norte y cuál es el proceso que tiene que enfrentar un preso al entrar en estos centros una vez que se ratifique su "condena" por parte de la justicia norcoreana, controlada por la familia Kim.

11 jul 2020

Lo que ocurre dentro de los campos de concentración de Corea del Norte


Hasta el día de hoy, en los campos de concentración de Corea del Norte, sean de prisioneros políticos o no políticos, ocurren hechos que es la muestra de la grave violación de derechos humanos que preocupa a la comunidad internacional. Y en este episodio, hemos querido descubrir cuáles son esos actos. 

8 jul 2020

Los señalados por el régimen norcoreano

Imagen cedida por RFA.org

El régimen norcoreano, durante décadas, ha condenado a una parte de sus habitatntes a estar en los campos de concentración para prisioneros políticos. En este episodio se cuenta que clase de ciudadanos norcoreanos fueron señalados por la familia Kim y cuáles fueron los motivos para estar encarcelados en esos centros. 


7 jul 2020

Los desaparecidos olvidados

Imagen de la MBC

En este episodio se habla de aquellas personas que tenían el trastorno de acondroplasia (enanismo) fueron víctimas de graves violaciones de derechos humanos por parte del régimen norcoreano, liderado por Kim Il-Sung, además de habitantes norcoreanos que tenían algún tipo de minusvalía.

6 jul 2020

El hombre que quería estar en el olvido

Lee Yong-Guk

Este es el relato de un hombre que estuvo muy cerca del desaparecido Kim Jong-Il pero que fue encarcelado en el campo de concentración para prisioneros políticos Yodok de manera injusta. Lee Yong-Guk cuenta con todo tipo de detalles como fue su vida en Corea del Norte y que tuvo que huir a Corea del Sur para contar su historia. 


3 jul 2020

La verdad sobre los campos de concentración en Corea del Norte (Parte 3: Otros centros que existen)


A parte de los campos de concentración en Corea del Norte, sean para prisioneros políticos o no, la existencia de otros centros de detención en el país y la práctica diaria de violación de derechos humanos en esos lugares demuestra el verdadero rostro del régimen norcoreano. 


30 jun 2020

La verdad sobre los campos de concentración en Corea del Norte (Parte 1: Prisioneros políticos)

Imagen cedida por Daily NK

Desde los años 50, la existencia de los campos de concentración para prisioneros políticos en Corea del Norte hasta el día de hoy ha sido un reflejo de la grave violación de derechos humanos en el país. En este episodio, se hablará el motivo de la existencia de estos centros y cuántos hay en todo el territorio norcoreano. 


23 sept 2018

El hombre que quería estar en el olvido

Lee Yong Guk

Lee Yong Guk se convirtió en el hombre que más cerca estuvo de Kim Jong-Il. Este es su relato.

 Esta es la historia de una persona que intenta llevar una vida aparentemente tranquila pero su pasado le hace despertar frecuentemente de sus temores.

 El que fue el vigilante de Kim Jong-Il tiene la costumbre de ponerse la gorra cuando sale de casa. Adquirió ese hábito desde que fue secuestrado por unos encapuchados en 2004, que resultaron ser miembros de la policía surcoreana. Un sector del gobierno de la decimosexta legislatura no estuvo de acuerdo con sus actividades ya que consistían en criticar al régimen norcoreano en Europa, Estados Unidos y Japón. Él contaba la realidad de la élite política en Corea del Norte por haber sido el hombre que más cerca estuvo del recién desaparecido líder. 

 Lee nació en Musan, una de las decenas de ciudades fronterizas con el territorio rojo. Pronto ingresó como miembro joven en el Partido de Trabajadores de su ciudad y gracias a un compañero del círculo, que trabajaba como secretario general del partido en su área, tuvo su primer contacto con Kim Jong-Il. Fue a partir de 1978 cuando solamente tenía 16 años.

 Por ser uno de los miembros destacados del partido a escasa edad y estar al lado del hijo de Kim Il-Sung, ya que aún no tenía influencia plena dentro de la élite, gozaba de algunos privilegios restringidos para la inmensa mayoría de la población norcoreana como viajar dentro del territorio norcoreano de manera continuada y observar el aspecto privado de Kim Jong-Il.

 Según Lee, Kim Jong-Il era dipsómano habitual. Su mayor afición era disfrutar de bebidas alcohólicas de gran calidad especialmente, en sus ratos libres. Él no tenía una agenda establecida. Se despertaba a cualquier hora del día y los más cercanos reaccionaban según sus movimientos. También era conocido por sus cambios drásticos de humor. En caso de tener buen humor, era un día aparentemente tranquilo mientras que, si no lo era, todos esperaban a ver quién podía estar en los Kwalliso, los campos de concentración para prisioneros políticos.

 “Creo haber visto unas veinte villas enormes y lujosas que estaban repartidas por todo Corea del Norte. No sé el número exacto. Cada vez que íbamos a una ciudad donde tenía su casa llamábamos a los habitantes de esa zona para que se formaran una fila. Decenas de metros de personas inclinadas a noventa grados. Incluso ancianos que tenían setenta años. Hubo también algunos que se escapaban lejos de las villas y se escondían en un monte cercano para evitar el saludo. Kim observaba a la gente pero actuaba de una manera incorrecta gritando: “¡Eh, tú!”. Entonces, todos se inclinaban más hacia abajo temblando...él les señalaba con el dedo...”.

 El acceso a esas villas estaba permitido solamente a los familiares más cercanos de Kim. Ni siquiera el recién desaparecido Jang Song-Taek podía entrar. Según Lee, entraban Kim Il-Sung, su padre; Kim Jong-Il; Kim Kyung-Hee, su hermana; Kim Jong Nam; su hermano mayor; y Kim Jong-Suk, su madre. Lee había visto a Kim Il-Sung siete veces pero raramente se encontraba con los demás miembros excepto Kim Jong-Il que veía casi todos los días.

 Cuando Kim Jong-Il estaba solo en sus villas, a menudo se veía a mujeres jóvenes saliendo de allí. Lee las observaba desde fuera, una actividad que ni siquiera Kim Il-Sung conocía. Hasta que estalló el escándalo de los hijos secretos. Pero nadie en Corea del Norte conocía este escándalo, ni siquiera una gran parte de los miembros del Partido de los Trabajadores. Lee veía cada seis meses pasar a mujeres nuevas de unos 20 años que fueron llamadas a estar al lado de Kim.

 En 1989 dejó de trabajar como vigilante de Kim Jong-Il siendo relegado por otro miembro de su partido. Regresó a Musan para estar laborando como un militar destacado en la zona. A partir de entonces, es cuando empieza a tener curiosidad más allá de la frontera, sobre todo, por las luces de colores que brillaban cruzando el río Tumen. Pero no dio el paso hasta que no transcurrieron cinco años. Fue en el día nacional de China, el 1 de octubre de 1994, cuando cruzó la frontera por la noche con el objetivo de volver la madrugada del día siguiente. Estuvo observando las luces y la ciudad durante varias horas y encontró notables diferencias.

 Cuando se preparaba para cruzar el río, se dio cuenta que la zona fronteriza estaba demasiado controlada. Al temer que podía ser acusado por salir ilegalmente del país, se estableció en el noroeste de China sobreviviendo a base de enseñar artes marciales y tiro. Tras varias semanas, se dirigió hasta Beijing donde conoció a un miembro de inteligencia surcoreana que prometió llevarle hasta Corea del Sur y fue obligado a rellenar en un documento toda su opinión sobre el régimen y la familia Kim.

 “Al creer en aquel hombre, fui sincero. En ese documento escribí todo lo que yo había experimentado como vigilante de Kim Jong-Il detallando todo sobre la realidad de la élite política de Corea del Norte...fui muy crítico. Dije básicamente que eran unos dictadores. Aquel hijo de puta vio el papel y se fue a la embajada norcoreana en Beijing. Sí, como lo oyes. Le pagaron 250.000 dólares americanos y me vendió. Fui capturado por las autoridades chinas. Me anestesiaron, amarraron con vendas y me llevaron en avión hasta el aeropuerto de Sun-an...el de Pyongyang. Me acuerdo perfectamente de la fecha, fue el día 4 de diciembre de 1994...” 

 Después de su llegada a Pyongyang, el 8 de diciembre de 1994, estuvo encarcelado durante seis meses en una prisión administrado por el Departamento de Seguridad del Estado. Le raparon la cabeza y fue sometido a torturas físicas y emocionales a diario.

 Un jurado militar le condenó a diez años de trabajos forzados en el campo de concentración de Yodok por, según el artículo 46 y 47 de la Ley de Seguridad de la República Democrática Popular de Corea, traicionar a la patria. Lee no entró en Yodok hasta el día 25 de abril de 1995.

 Su familia política no fue condenada porque creían que ellos seguían siendo fieles al Juche y al líder, y porque seguían trabajando en cargos importantes. Su suegra era una de las cocineras de Kim Il-Sung y su suegro el secretario general del partido en la provincia de Yanggang.

 Cuando los funcionarios de Yodok abrieron la puerta principal hecha de madera, Lee pudo ver a adultos y jóvenes de cuerpos flacos que anteriormente eran miembros del Partido de los Trabajadores que fueron capturados en China y deportados a Corea del Norte. Todos cumplían la misma condena por haber criticado al régimen. Según Lee, los muros medían exactamente 220 centímetros de altura con alambres metálicos punzantes y electrizados en la parte superior. La puerta de entrada al campo de concentración se abría diariamente en dos ocasiones, cuando salían y entraban para cumplir con su trabajo de campo regular. 

 Durante los meses cálidos, primavera y verano, la jornada empezaba a las siete y media de la mañana, mientras que, en los meses fríos, su trabajo comenzaba a las ocho. “Aunque se decía que el horario de trabajo finalizaba a las seis, la jornada acababa mucho más tarde. Era normal trabajar hasta 14 horas diarias”, dice Lee. El reparto de comida era solamente para los más enteros. Un poco de puré de maíz mezclado con cáscaras y hojas de rábano seco. Tres veces al día.

 Cada preso tenía que cumplir un objetivo en la huerta, mil metros cuadrado cada día. El que no finalizaba la tarea se le castigaba quitándole la mitad del puré. La otra mitad se repartía entre aquellos que sí consiguieron cumplir con su trabajo.

 El hambre hacía que surgiera el instinto de supervivencia del ser humano ya que, durante la hora de la comida, era frecuente que se robaran alimentos. La gente joven, que podía correr más, eran los que cogían el plato del otro y salían fuera para metérselo en la boca y tragarlo rápidamente.

 “Los que tenían más edad eran las víctimas perfectas. Al no poder comer nada, se les salía la barriga por la desnutrición y sus encías desaparecían haciendo caer muy pronto sus dientes. Y estos jóvenes que robaban para engañar el hambre siempre recibían palizas por parte de los funcionarios con palos de madera. Pero al día siguiente, seguían robando comida. Una y otra vez”. La falta de comida provocaba que se le cayeran los dientes, de tal manera que sólo les quedaban los molares. Por eso Lee, al perder todos sus incisivos y caninos, comenzó a utilizar prótesis dentales cuando llegó a Corea del Sur.

Mapa de Kwalliso Yodok (número 15) hecha por Lee

 El Kwalliso Yodok era un complejo cuadrado y recto. A la izquierda de la puerta principal, al entrar, estaba la zona de guardia. Los que estaban solos, eran encerrados en la celda número uno, dos y tres. Como era el caso de Lee. Mientras que los demás cuartos eran para los que estaban en colectivo.
En la parte superior de cada celda tenía un pequeño agujero que servía como una ventana. Los que estaban en las celdas de la uno a la cinco veían por esas ventanas el llamado salón de propaganda. Ese lugar servía para humillar en público a los recién llegados o para fusilar a los presos que había ordenado alguien superior. En la parte contraria a la puerta principal estaba la sala de interrogación que se utilizaba como un sitio de discusión entre los funcionarios y los presos. A su lado estaba el almacén de las herramientas donde los presos cogían los utensilios de uso agrícola para salir posteriormente al campo. Lee acaba la explicación dibujando la cocina y el almacén de cocina que están justo al lado del cuarto de guardia. 

 Cuatro años y seis meses después, en octubre de 1999, es cuando se le ordena la salida de aquel campo. Cinco años y medio antes de lo esperado. “Porque he hecho las cosas bien. ¿Qué significa eso? Si en tu pasado eras fiel al régimen norcoreano y tu labor en los Kwalliso ha sido satisfactoria, suelen sacarte de ahí antes de lo que piensas. Por ejemplo, en una tierra que me tocó que era una hectárea aproximadamente, se podía cultivar dos toneladas de maíz. Pues yo conseguí seis. Además, mis antepasados lucharon en la Guerra de Corea en el bando comunista y ese historial se valora mucho. Los que no tienen un pasado heroico o que no tenga relación alguna con el Partido de los Trabajadores, sintiéndolo mucho, son condenados en Yodok u otros sitios hasta que se mueran”.

 Era innegable la perpetuidad de torturas físicas en Yodok. Lee vio como cinco funcionarios sujetaban de cabeza a los pies a un hombre e introducía por la nariz una jarra metálica lleno de agua fría en pleno mes de diciembre. Vio cómo se le saltaban las lágrimas y cómo expulsaba heces, poco después su barriga se le hinchaba hasta que de repente dejó de respirar. Lee, al observar eso, sintió pánico, temblaba. “Es algo fuera de lo común, es demasiado cruel.”

 Al salir de Yodok, Lee era un hombre totalmente cambiado, etiquetado de por vida como traidor por el régimen norcoreano, apenas podía andar sin que se le cayera el pelo, había partes de su cuerpo que ya no funcionaban. Escuchaba sólo el cincuenta por ciento de su oído izquierdo porque se le reventó el tímpano. Tenía heridas en las piernas por el apaleamiento físico que recibió ahí.

Heridas en las piernas de Lee por el apaleamiento que recibió durante

su permanencia en el campo de concentración Yodok

 Los habitantes que vivían cerca de Yodok sabían cómo era el perfil físico de una persona que acababa de salir de un Kwalliso y evitaban estar cerca de los antiguos presos que tenían ese expediente. Lee tampoco era la excepción. Lee se separó de su mujer cuando decidió irse a China, dónde, cinco meses después estuvo trabajando como ganadero teniendo a su cargo a unas 1.500 vacas.

 Ocho meses después de estar en China, el hermano menor de su jefe le propuso escapar de China para llegar a Corea del Sur en un barco de pesca hasta la isla de Hong-do, situada cerca de la provincia sur de Jeolla. “En aquel entonces, no había intermediarios que hay ahora. Era eso o nada”. El viaje en barco desde un puerto situado al noreste de China tardó unas 36 horas. Pero no llegó al destino por falta de combustible así que Lee tuvo que ir a nado cuatro kilómetros hasta que fue descubierto por la Guardia Costera de Corea del Sur.

 Se estableció en Daejeon trabajando como oficial durante tres años. Después se dirigió a Incheon, montando una pequeña empresa de nutrición con 36 empleados hasta que fue estafado por un supuesto experto en acciones y perdió todos sus ahorros. “A partir de ese momento, decidí centrarme en los derechos humanos en Corea del Sur. Al ser de los pocos hombres que estuvieron en un Kwalliso, tuve la oportunidad de dar discursos en Holanda, Polonia, Reino Unido, Estados Unidos y Japón criticando duramente al régimen”. Por esto, recibió bastantes amenazas anónimas.

 Fue en 2004 cuando fue secuestrado por unos encapuchados en plena calle. Temió por su vida, pero, pronto consiguió escaparse y denunciar los hechos. Aunque tardó nueve años en encontrar a los responsables, miembros de la policía surcoreana alegaron que no tenían pruebas de aquel incidente. Además, los hechos prescribieron porque ya habían pasado siete años desde el secuestro.

 Todo esto hizo que se retirara durante siete años dejando todas sus pertenencias en Seúl para ir al este de Corea de Sur, en la pequeña ciudad de Cholwon, situado en la provincia de Gangwon trabajando como ganadero por segunda vez. Quería ser un hombre olvidado. Que nadie se acordara de su nombre y de su pasado. Pero de vez pensaba en si algún día podría volver a Musan.

 “Pero como te dije, siete años después, volví a Seúl. Parece que, con mi pasado, luchar por los derechos humanos es la mejor manera de mostrar al mundo que el régimen norcoreano debe caer. Tengo temores por supuesto que sí. Pero tengo que levantarme por mí mismo porque en este mundo nadie te va a ayudar…”

 Sus dos hijos no viven con él, están lejos, porque piensa que así estarán más protegidos. La prueba de su temor diario está en la puerta principal de su apartamento, dónde hay cinco cerraduras. Todas las noches, antes de irse a la cama, comprueba si están cerradas todas. Dice que algunas veces oye golpes en su puerta. Pero no hace mucho caso. “Puede que sea fruto de mi temor. No le doy mucha importancia, aunque pienso frecuentemente que estoy siendo vigilado por personas que no conozco…”.

4 nov 2014

Escondiendo Yodok


 Yodok es más conocido por su campo de concentración para presos políticos que por la ciudad que está situado a cinco metros de la barrera metálica. Cada vez que oyen los norcoreanos esa palabra tiemblan. Se ha convertido en un término horrendo y es una herramienta de represión perfecta para el régimen norcoreano. El número de encarcelados depende de las estimaciones. Pueden hablar de miles hasta decenas de miles. Aún no se sabe cuantas personas exactamente han muerto desde que se construyó aquel espacio. Es un lugar donde el pavor cumple su función de presionar duramente a aquellos inocentes que tuvieron el valor de criticar a la élite política norcoreana.

 El informe de la gravedad del cumplimiento de los derechos humanos que publicó la Comisión correspondiente de las Naciones Unidas hizo que el régimen se desesperara. Incluso se tomó una decisión que hasta ahora era impensable. Invitar al encargado indonesio Marzuki Darusman a visitar aquel campo como medida extrema para evitar que Kim Jong-Eun y sus militares se sentaran como acusados ante un tribunal internacional. Ahora parece que Yodok se convirtió en su peor pesadilla y que pone en apuros a unos estrategas que durante décadas consiguió esquivar de sus debilidades a la comunidad internacional.

 Dicen que van a mostrar el inmenso campo de concentración pero ellos han pensado en una alternativa. Hacer como que Yodok está cerrado y mover a sus encarcelados a sitios desconocidos del país. Un intento de engañar a Darusman. Y creen que la idea va a funcionar. Ja. El comisionario indonesio es mucho más inteligente que ellos y sabrá perfectamente como se mueven ellos. Cuando llegue ahí se encontrará un sitio vacío, seguramente con un cartel "cerrado temporalmente". Pero cuando se vaya otra vez entrarán los prisioneros y se abrirá una segunda parte de la penuria y agotamiento que padecen ellos desde hace muchísimo tiempo. Aunque esto da una noticia bastante buena para nosotros: que el régimen ya no tiene más estrategias a su favor.