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16 nov 2011

La accesibilidad de la universidad


 Muy pocos son los afortunados de formar parte en el alumnado de la universidad de Kim Il-Sung. Hijos de los militares más reconocidos, de los pudientes o los "amigos" más cercanos del régimen tienen mayor facilidad de entrar en la universidad. Aunque uno/a fue un/a alumno/a brillante en la escuela con un expediente académico impecable pero que pertenece de la clase no opulenta, está vetada a cursar el estudio superior como la universitaria. Aquel edificio fastuoso que se fundó en el año 1946 es el lugar donde la parte más incorrecta de la sociedad norcoreana disfruta durante cuatro años. 

 Los alumnos, durante su estancia universitaria, disfrutan todo tipo de comodidades: a escondidas escuchan canciones pop-rock americanas o ven series surcoreanas. Aunque se intensifica la ideología Juche en todos los rincones de la universidad, muchos son los que sienten cansancio de tanto fomento de la ideología socialista. El recibimiento por parte de la universidad Kim Il-Sung a los alumnos de otros países como China, Rusia, Albania, República Checa, Cuba, Siria, Chile o Finlandia sea el factor más importante para que su perspectiva hacia el mundo exterior sea más amplia. 

 Cuando los alumnos terminan sus estudios universitarios, esperan encontrar una ocupación bastante adecuada con la carrera que cada uno ha estudiado. Pero cuando la industria en la mayor parte de Corea del Norte fue paralizada debido a la fuerte crisis económica, muchos tuvieron que poner aquella etiqueta de "desempleado". Al no tener trabajo, muchos dedican a jugar al rol del vago: se pasan casi todo el día en sus casas y de vez en cuando salen por la ciudad a ver a sus compañeros de la universidad para comentar que hace cada uno con su futuro. 

 Nota 1: Entre los alumnos de la universidad se ha acostumbrado a decir la frase "No vamos a recibir el título universitario, sino vamos a coger el título de desempleado". 

 Nota 2: Se estima que aproximadamente hay casi 2,500 docentes en la universidad y alrededor de 12,000 alumnos. 

18 may 2011

Alumnos bien uniformados, profesores encogidos


 Mientras los alumnos vienen con sus arreglados uniformes y con zapatos que asustan con tanto brillo, los profesores sienten una ligera vergüenza viendo sus vestimentas y exclaman: "¿cuanto dinero habrá gastado estos padres por la vestimenta de sus hijos?". Los propios alumnos, al ver a los profesores con sus vestimentas con colores simples, ya no sienten el mismo respeto que tuvieron hace varios años. Ya que la mayoría de los profesores se dedica a hacer actividades laborales extraordinarias como vender productos en el mercado de la ciudad o recibir constantemente la ayuda de los padres de considerable poder adquisitivo, el respeto hacia ellos fue descendiendo de forma ilimitada. 

 El sueldo mensual de los profesores no se está operando de manera puntual. Además los precios de todo tipo de productos han tenido una subida violenta que sus familias corren un serio riesgo de caer en el caos de la pobreza extrema. Algunos profesores, con esta situación, dejan su profesión que soñó desde la infancia y es abocado a dedicar a tener otro empleo como ser vendedor o a salir de Corea del Norte cruzando la frontera. Pero no es fácil dejar la profesión por el seguimiento del régimen y su posterior castigo duramente con enviar a campos de maíz y trabajar ahí durante horas. Es por eso, que mucho no se atreven a dejarlo. 

 La diferencia de las vestimentas también es notable entre los alumnos. Mientras unos pocos presumen de sus limpias camisas y de la corbata roja sin mancha, muchos caminan con la cara mirando el suelo para que nadie les mire de lo arrugado que están sus camisas y para que nadie les vea su corbata y pantalón añil cubierto de manchas y de arena. Esto sucede en todos los rincones del país, desde las ciudades hasta los pueblos más aislados. 

16 may 2011

Dar las clases con hambre


 En una escuela norcoreana, muchos profesores enseñan a sus alumnos con el estómago vacío. Pero también son los propios alumnos que caminan despacio por los pasillos de la escuela para intentar no gastar mucha energía. En esta escuela, más de la mitad de los alumnos sufren desnutrición leve. Con fideos preparados por el mediodía y con sopa de verduras por la cena aguantan el día entero. De estos alumnos, sólo el 30% comen arroz de maíz ya que sus padres tienen algo más de ingreso económico con la venta ambulante en los mercados trabajando durante horas interminables. Y el 10% de estos alumnos ya proceden de familias más estables que consiguen comer tres veces al día. 

 Los/as maestros/as tampoco libran del hambre. La mayoría de los profesores no comen lo suficientemente  durante el día y cuando es por la noche llegan a sus casas y vacían un plato de fideos recién preparado. Traer comida preparada a la escuela es todo un lujo para los alumnos y para los docentes. Muchos profesores también ingieren arroz de maíz en vez de arroz del trigo por su precio asequible. Incluso hay casos donde los profesores piden a sus alumnos pudientes para que les inviten a sus casas sólo para comer. Pero este acto se ha expandido tanto que los padres de estos alumnos empezaron a perder el respeto hacia los enseñantes. 

 Algunos profesores han preparado otras alternativas para evitar el hambre: vendiendo alcohol a escondidas. Después de su trabajo de docente, el/la profesor/a empieza a recorrer por toda la ciudad en busca de un cliente capaz de comprar sus productos. El sueldo del docente es tan miserable que la mujer de un profesor empezó a trabajar para que su familia no se desaparezca por culpa del hambre. Mientras su esposo enseña a sus alumnos, la mujer está sentada en un rincón del mercado vendiendo tortitas dulces de arroz. 

15 may 2011

Educación ¿obligatoria?


 Hasta los años noventa se valoraba altamente el trabajo y la dedicación de los educadores. Los/as docentes enseñaban a sus alumnos/as implicando la importancia de aprender y repetían cada día que sólo la educación podía hacer que las personas podían alcanzar sus metas y objetivos. Era una técnica de enseñanza para que los estudiantes sepan por ellos mismos el valor de la educación. Durante aquellos años, la educación estaba en su parte más activa en la sociedad norcoreana. 

 Pero con la gran crisis alimentaria, la importancia de la educación fue bajando bruscamente. La calidad educativa norcoreana está siendo pisoteada y los profesores, en vez de enseñar con dedicación, obligan a sus alumnos a memorizar textos interminables y difíciles. Este proceso se repite una y otra vez cada día que los alumnos tienen menos ganas de ir a las escuelas para aprender. Muchos de ellos, víctimas de fracaso escolar y del temor de los profesores incompetentes, acaban en la calle dedicando a recoger basura o con más suerte, trabajando en las minas próximas tragando sustancias tóxicas en inmensas cantidades. Al final, estos pequeños principiantes mineros acaban contrayendo enfermedades respiratorias graves, pasan el día derribado en el suelo y observando, con la mirada perdida, la puerta principal de su casa. 

 Nota: Pocos profesores son capaces de inculcar a sus alumnos con su forma de enseñar de calidad mientras que la mayoría de los docentes siguen el pésimo modelo de "memorizar-escribir". 

11 may 2011

Clases particulares


 Los estudiantes de familias pudientes pueden permitirse clases personalizadas. Los profesores particulares van a las casas de los alumnos para enseñar distintas asignaturas como el coreano, las matemáticas o la física. Pero también existen profesores especializados en materias no facilitadas para la mayoría de la población como el inglés, la informática o la tecnología. En el caso de lengua extranjera, anteriormente se impartía clases particulares de ruso por la vinculación estrecha de Corea del Norte con la Unión Soviética antes del fin de la Guerra Fría. Pero con la crisis económica, la demanda del inglés ha aumentado vertiginosamente entre las minorías ricas. Cabe mencionar que el inglés, poco a poco, está también siendo accesible a la gente común. Los encargados de dar estas clases suelen ser profesores retirados en el mundo de la enseñanza. Para ellos, es la única vía de seguir manteniendo a sus familias.

 Los alumnos pagan a sus profesores particulares alrededor de 5.000 wons a 10.000 wons pero estos precios dependen de la calidad y del servicio de cada profesor. Pero estas cifras estrafalarias no son asequibles y permisibles para la mayoría de la población norcoreana. Las clases particulares, según las leyes norcoreanas, están prohibidos pero el control del régimen es mínimo en estos asuntos y se deja una cierta pero mínima libertad para ejercer estos cargos por la gran insostenibilidad de la economía del país. Estos servicios se realizan en la más absoluta intimidad. Aún así, estos maestros se disfrazan o disimulan ser vendedores del mercado para no levantar sospechas de los vigilantes y caminan donde haga falta en busca de una nueva oportunidad que les han dado.