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25 abr 2021

Cuando Corea del Norte y Corea del Sur tienen el mismo interés de defender un aspecto cultural

 

El rifirrafe sobre el hanbok, el vestido tradicional coreano, entre los internautas chinos y surcoreanos para debatir a qué país pertenece realmente, ha causado indignación en la península de Corea. Y esta vez, el régimen norcoreano están dispuestos a desafiar a China para defender un interés cultural común que, en esta ocasión tiene que ver con la vestimenta cuyo proceso ha sido reconocido, desde hace tiempo, por la comunidad internacional. 

Enlace: Cuando Corea del Norte y Corea del Sur tienen el mismo interés de defender un aspecto cultural 

12 abr 2014

Ellas, las drogas y la sangre


 Cuando se permitió la compraventa de los objetos, sean comestibles o no, las mayores beneficiadas de esta autorización fueron las mujeres. Muy necesitadas de traer el dinero a casa, cogieron cualquier tipo de alimentos básicos que se encontraba en el alrededor como verduras o comidas hechas por ellas mismas y empezaron a venderlas en rincones apartados del mercado local. Algunas fueron autodidactas en importación de productos chinos y surcoreanos, en su mayoría vestimentas y productos hechos con plástico, y consiguieron de alguna forma expandir por todo los territorios más cercanos junto a su domicilio. Muy pocas consiguieron tener algo de beneficio económico pero la inmensa mayoría, al carecer conocimientos de la ley de la oferta y demanda, comenzaron a buscar otras alternativas. 

 A pesar de la "prohibición" por el régimen, esas mujeres fabricaron drogas sintéticas para que los más pudientes, algunos que eran vecinos suyos, pudieran adquirirlas. Pero aún así las expectativas económicas no eran del todo satisfactorias y como último recurso, algunas abarrotaron el hospital y pusieron una valía a una determinada cantidad de su sangre. Pensaban: "Aún no entiendo porque tengo que llegar hasta este extremo para llevar algo a la boca de mi familia". Con los billetes recibidos, pudieron comprar diez kilogramos de maíz para intentar aguantar el mes. De los diez, siete eran la borona mientras que otras tres estaban compuestas de cáscaras sobrantes y polvo. 

 Todas que consiguieron llegar a Corea del Sur están de acuerdo tras observar los antecedentes históricos de Corea del Norte. Que las mujeres siguen siendo el género más maltratado y vulnerable en dicha sociedad y que cuando los hombres cumplen con el interminable servicio militar (de diez a trece años) o están laborando en el sector minero, ellas cogen a sus hijos precoces en sus espaldas y empiezan a recorrer por la zona para no ser víctima de la inanición. Y que las fallecidas mayores durante la hambruna de los mediados de los años noventa fueron ellas y que desgraciadamente durante estos días, el padecimiento no parece estar lejos de sus lados. 

30 oct 2012

La realidad es distinta

Imagen: Escena de Daejangkum, serie coreana de gran éxito que trata sobre la gastronomía coreana  en la dinastía Joseon

 Los DVDs de series surcoreanas son intercambiados en el territorio norcoreano pero los que ven saben actuar con discreción. Con las miradas y la forma de vestir saben quienes son "adictos" a las series. Los peinados, las vestimentas, el maquillaje o incluso la forma de caminar son detalles que son imitados en los rincones desconocidos. Algunos, al ver diversas escenas de las series, creen que el "sueño coreano" está a pocos kilómetros de sus casas. "Aunque parezca mentira, casi el 80% de mi entorno veían cada noche series surcoreanas grabadas en DVD. Se turnaban y se establecían horarios para evitar sospechas". 

 Como decía, algunos desertaron del país imaginando esa burbuja de la felicidad y del bienestar. Sabían que con la concesión inmediata de la nacionalidad tenían plenas facultades para vivir como en las series. Pasaban meses o incluso años pero su calidad de vida no lograba avanzar a siguiente nivel y no se convertían ipso facto en actores principales de la deleitosa vida ficticia. Su acento ya era objetivo de indirectos apartamientos de la sociedad surcoreana y las diferencias culturales dificultaban a la adaptación del incansable y emergente estilo de vida. Las cosas no salían como planeaban. No sabían que la meta final del bienestar era tan perdurable. Pero siguen siendo soñadores. Se idealizan con un buen vestido, con ver las plazas llenas de gente alegre y un confortable hogar donde vivir durante los restos de sus vidas. 
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12 jul 2011

El fideo curvo


 Aunque el régimen norcoreano controla y aparta estrictamente los productos que pongan "Elaborado en Corea del Sur", los fideos instantáneos de aquel país se venden en grandes cantidades. En la ciudad de Haeju, una de las ciudades más próximas con el de Corea del Sur, cientos de vendedores se agolpan para ser los primeros en llevar estos ramens de gran calidad y por su característico sabor picante. Después de lograr grandes ventas en países como China, Hong Kong, Japón o Estados Unidos, finalmente han conseguido romper barreras y llegar al territorio norcoreano. 

 En los mercados de la ciudad de Sariwon existe numerosos productos surcoreanos que llenan cada día de clientes curiosos de las fabricaciones de sus vecinos y otros deciden comprarlo sin pensar dos veces. Los norcoreanos destacan principalmente de estos productos la calidad y valoran más que los productos chinos que han convertido en mercancías estrellas de obsolescencia programada. Además de productos alimenticios, existen también vestimentas adecuadas para todo tipo de personas: desde niños hasta adultos que buscan variedad y diseño. Se han dicho que en el año 2004 no había expropiación de productos surcoreanos y así evitar el "contrabando". 

 Nota: El conocido "ramen" coreano tiene un nombre diferente en Corea del Norte. Son llamados como los fideos "koburang", que significa fideo curvo. 

18 may 2011

Alumnos bien uniformados, profesores encogidos


 Mientras los alumnos vienen con sus arreglados uniformes y con zapatos que asustan con tanto brillo, los profesores sienten una ligera vergüenza viendo sus vestimentas y exclaman: "¿cuanto dinero habrá gastado estos padres por la vestimenta de sus hijos?". Los propios alumnos, al ver a los profesores con sus vestimentas con colores simples, ya no sienten el mismo respeto que tuvieron hace varios años. Ya que la mayoría de los profesores se dedica a hacer actividades laborales extraordinarias como vender productos en el mercado de la ciudad o recibir constantemente la ayuda de los padres de considerable poder adquisitivo, el respeto hacia ellos fue descendiendo de forma ilimitada. 

 El sueldo mensual de los profesores no se está operando de manera puntual. Además los precios de todo tipo de productos han tenido una subida violenta que sus familias corren un serio riesgo de caer en el caos de la pobreza extrema. Algunos profesores, con esta situación, dejan su profesión que soñó desde la infancia y es abocado a dedicar a tener otro empleo como ser vendedor o a salir de Corea del Norte cruzando la frontera. Pero no es fácil dejar la profesión por el seguimiento del régimen y su posterior castigo duramente con enviar a campos de maíz y trabajar ahí durante horas. Es por eso, que mucho no se atreven a dejarlo. 

 La diferencia de las vestimentas también es notable entre los alumnos. Mientras unos pocos presumen de sus limpias camisas y de la corbata roja sin mancha, muchos caminan con la cara mirando el suelo para que nadie les mire de lo arrugado que están sus camisas y para que nadie les vea su corbata y pantalón añil cubierto de manchas y de arena. Esto sucede en todos los rincones del país, desde las ciudades hasta los pueblos más aislados.