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31 jul 2020

Kim, ¿y tus hombres que estás abandonando en Rusia?

Imagen cedida por ChosunIlbo

A raíz de la expansión del coronavirus en Rusia, especialmente desde el mes de abril, el destino de los hombres norcoreanos destinados en la zona de Siberia y que trabajan en la industria maderera es incierto debido a la desatención del régimen norcoreano. 


13 feb 2014

Los intercambios bárbaros


 La relación de hermandad establecida entre China y Corea del Norte no se había destacado precisamente por la equidad que tanto realzaban a lo largo de las décadas anteriores. Aunque hubo conexiones culturales e ideológicas China era reticente a compartir algunas cosas valiosas que tenían en casa. Mientras tanto, el régimen norcoreano, quizá, era bastante inocente en cuanto a este vínculo y anualmente aportaba grandes cantidades de minerales y troncos de maderas llevados en impresionantes camiones para que China no perdiera la confianza en ellos. Las ciudades fronterizas como Musan o Hyesan carecían de su creación natural con los años. El verde desapareció hasta quedarse en un pasaje grisáceo y apagado.

 Cuando llegó la hambruna de los años noventa, Corea del Norte seguía aportando grandes cantidades de pétreos y leños a su país hermano. Miles de personas caían al mes sin poder pedalear hacia el camino de la supervivencia y China aportó solamente cáscaras de maíz limados hasta quedarse en polvo. Era un objeto que no puede comer adecuadamente el ser humano. Tanto que ni siquiera los cerdos, que son unos omnívoros, rechazaban ingerirlas. Pero no había remedio. De alguna forma tenían que rellenar el estómago. Así durante varios años hasta que la situación se recuperaba aunque las consecuencias eran bárbaras.

 Durante los últimos años, con los resultados de incertidumbre por el ensayo nuclear, el nexo de ambos países no está en el mejor momento. Incluso hubo una advertencia por parte del régimen chino. Si no paraban los ensayos, iban a suspender la ayuda financiera que se distribuía de formal anual. Entonces, el régimen norcoreano pensó en una idea. Si China colabora en deportar a los desertores norcoreanos que huían por el hambre, iban a contribuir más madera de calidad a las autoridades chinas para fomentar la industrialización de la zona. Como siempre, las víctimas son los inocentes. Aquellos 250.000 norcoreanos que siguen deambulando por la tierra china en busca de aquella cosa que siguen desconociendo. 

9 feb 2014

Las solicitudes


 Sonó la noticia. Pero tímidamente. Según la Oficina de Inmigración de Rusia, un poco más de un centenar de personas, todos provenientes de la zona este de Siberia trabajando en la talla de árboles bajo la vigilancia del régimen norcoreano. Las solicitudes de asilo provisional acaban de ser registrada en dicha institución y por el momento, hace falta esperar. Quizás unos años hasta que salga una resolución favorable. Hasta la fecha, los que han estado en dichos campos de trabajado habían superado unas veinte mil personas. Todos hombres. Sin contar los que fallecieron por accidentes laborales frecuentes o por agotamiento extremo. Hace algunos años, escapar de la zona de trabajo era una misión casi imposible pero con el tiempo el número que desertaron aumentó en miles. Y siguen vagabundeando por la inmensa tierra rusa.

 Un hombre de unos cuarenta años decía que se despertaban por la madrugaban, desayunaban e comenzaban a trabajar desde las seis. Antes de que saliera el sol. A cuarenta bajo cero. Y terminaban a las once de la noche. Con el insuficiente descanso por medio, ellos tenían días de fiesta únicamente en el primer día del año lunar y los cumpleaños de los líderes ya desaparecidos. Vieron como sus salarios eran entregados en su totalidad a los jefes de los campos de trabajo para llegar finalmente al bolsillo de la élite política norcoreana. Confía que les concederán el asilo desde que la noticia de los trabajadores norcoreanos en Rusia se hizo bastante eco hace algún tiempo. La denegación de las solicitudes supondría la deportación inmediata de los peticionarios poniendo en peligro sus vidas una vez que lleguen a su país de origen.

 Nota: A continuación, os dejo un extracto de un programa de televisión surcoreana sobre los norcoreanos que trabajan en Rusia.

23 may 2013

Sin leñas suficientes


 Cada invierno ocurre lo mismo. Cientos de miles de familias tienen que subir hacia las montañas en busca de leña suficiente para abastecer toda una familia durante toda aquella estación del año. Al carecer ellos de la cocina que disponemos en nuestros hogares, la búsqueda por el "oro marrón" se ha convertido a vecindades en gallineros intentando obtener mayor cantidad de madera posible. Por ejemplo, los habitantes que residen en Musan (en la provincia de Hamkyung-Norte) se muestran preocupados: "Antes preguntábamos por la comida, ahora tenemos un doble problema: como conseguir la leña de calidad estándar y el arroz para aguantar el frío". 

 Los precios para comprar la madera están siendo muy elevados para los residentes en Corea del Norte: por cada carretilla se ha de pagar 3.000 wons, casi el salario de un mes de un trabajador corriente o 7.000 wons por una madera de alta calidad. Durante aquellos meses las llamadas entre China y diversas ciudades de Corea del Norte han aumentado considerablemente. Se trataba de pedir dinero a los familiares que están fuera del país para comprar dicho material de manera urgente. El carbón ha superado su récord histórico de precios que sólo los altos cargos del régimen serían capaces de adquirirlo. Cuesta casi 10.000 wons por cada carretilla.

 Mientras tanto, el régimen celebra que hace un año, la exportación del carbón a China se ha superado que los beneficios en sus bolsillos han aumentado. A ellos no les importan las preocupaciones de los ciudadanos para paliar las bajas temperaturas. Cuando la situación se vuelva crónica, empezará a pedir ayuda a la comunidad internacional sin detallar como será la distribución de los alimentos básicos a toda la población norcoreana. Si aún así, la comunidad internacional no responde a sus peticiones, empezarán a utilizar sus mejores herramientas para llamar la atención: las amenazas. 

6 feb 2013

Historias (Parte 4: Vendiendo patas de madera e hierbas)


 Fue desde el año 94 quien él no había recibido ninguna ayuda alimentaria planteada por el régimen. Intentó vender las patas de las mesas de madera que tenía en casa en el mercado pero poca gente se había interesado en ellas. Probó ir por las montañas a recoger hierbas medicinales pero el éxito fue escaso y tuvieron que tomar sopas de pastos durante meses entre la familia. Todos pensaban: "Mañana moriremos, la semana que viene moriremos, el mes que viene ya descansaremos en paz para siempre...". Vio como los aduladores del régimen sobrevivían con grandes cantidades de comida en sus despensas, mientras la gente digna como él caían al suelo sin poder levantarse.

 Su esposa no aguantó más el hambre e intentó escalar por las montañas para coger raíces de árboles ya tallados pero no tuvo más noticias de ella. Poco tiempo después, su hija también murió de inanición. Pensó en suicidarse junto a su hijo pequeño: "Al final, no he podido. Sería yo un mal padre como para arruinar su futuro por culpa de mi egoísmo. Aguanto como puedo. Si sale algún trabajo corro por esa zona. Vendo cualquier cosa a escondidas...no descarto en escapar con mi hijo a China...estoy esperando el momento adecuado para hacerlo, que mi hijo es aún demasiado joven para morir..." 

12 mar 2011

El petróleo y la madera


 El petróleo, el oro negro, es un bien muy apreciado en Corea del Norte y su despilfarro es un hecho común en hogares más pudientes. Toda la energía que produce el petróleo son introducidos en casas de las personas con altos ingresos: militares honoríficos, los "amigos cercanos" del régimen, diplomáticos representantes del país y el propio régimen. En sus casas no le falta luz. Incluso el capricho corre en sus venas y gastan una gran suma de energía que uno no puede imaginar. Decenas de electrodomésticos y aparatos electrónicos se enciende casi todo el día en sus casas. 

 Por otro lado, está la madera. Gracias a este material, millones norcoreanos aguantan el duro frío invernal e intentan producir energía de algún modo. La utilización frecuente de la madera ha formado parte de la vida cotidiana norcoreana. Muchos son desconocedores de la energía producida por el petróleo. Los residentes en los apartamentos utilizan una pequeña estufa y utilizan la madera para intentar calentar la casa. Cuando no disponen de más maderas, utilizan hojas de árboles o el papel higiénico. 

 En Corea del Norte, existe una gran desigualdad del uso de energía. Mientras pocas personas derrochan exageradamente, muchos corren al día para conseguir un trozo de energía en sus hogares. Si ustedes preguntan: ¿El régimen está preocupado de la vida de la gente común? ¿Proporciona este régimen un suministro de energía para sus habitantes? La respuesta para ambas preguntas es un no. 

 Nota: Es preocupante los datos de mortalidad adulta e infantil por falta de suministro de energía. En los últimos años, esa cifra se ha disparado.