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24 feb 2014

La despedida y la siguiente fase


 En la entrada del recinto había un cartel gigante dando la bienvenida a los recién llegados ansiosos de ver décadas después a sus consanguíneos. El tiempo establecido para conversar y estar juntos era aproximadamente de 11 horas. La primera fase de esta reunión estaba reservada esencialmente para los solicitantes de Corea del Sur. Una hija que había sido separada de sus padres cuando apenas tenía doce meses de vida y que 63 años después, con algunas arrugas visibles en su rostro, abrazaba por primera vez a su padre que no paraba de decir "Lo siento mucho". Y aquel hombre que no podía contener las lágrimas cuando su hermana se abalanzó hacia él y sin poder soltarle durante algunos minutos.

 Las celebraciones fugaces con la copa de vino tinto en la mano significaban que se acercaba la hora de la despedida. Empezaron a sacar los pañuelos y los sollozos empezaban a sonar consiguientemente por todo el recinto. Se intercambiaban las últimas palabras generosas de cariño y las caminatas que acompañaban hacia los autobuses personificaban una separación dolorosa. Desde las ventanillas de esos vehículos, no paraban de saludar a sus queridos. Y se fueron. Algunos ancianos intentaron trotar para alcanzarles y otros se cayeron al suelo debido al agotamiento mental.

 "Ahora puedo morir tranquilo. He podido ver lo que más quería". Eran las afirmaciones que más sonaban. Y desde mañana, empieza la segunda y última fase. La prioridad, esta vez, tiene los solicitantes (88) por parte de Corea del Norte que esperan reencontrarse con sus familiares (más de 300). En tan sólo dos días se verán las caras y empezarán las caricias, los abrazos y los besos en las mejillas achuchadas. Aunque la cooperación entre ambos países está siendo muy positiva, una vez terminado dicho evento, empezarán otra vez la antipatía por múltiples diferencias. Y los que fueron rechazados, a pesar de haber formulado varias veces la solicitud, siguen esperando una respuesta. 

17 feb 2014

El último deseo


 Las primeras imágenes de este vídeo dan una extraña mezcla entre el júbilo y la melancolía. Ocurrió a principios del año 2000. Los pocos seleccionados, convertidos en ancianos, abrazaban a sus hermanos o padres. No eran capaces de separarse durante horas y constantemente llamaban sus nombres. Oak-hee, Oak-hee, Oak-hee. Sí, hermana mía. Aquí estoy yo. Se mostraban fotografías e intercambiaban gestos. Desde el año 2000, cuando se celebró por primera vez, dichas reuniones se produjo hasta 17 veces. La última, en 2010. A partir de ese momento, comenzó la tensión entre ambos países. Y hasta ahora, no se realizó ninguna reunión familiar.

 Y llegó la noticia. Desde el día 20 hasta 25 de febrero de 2014, habrá en un punto intermedio el encuentro número 18. Especialmente gracias a la mediación de la Cruz Roja de ambos países. Pero es triste que solamente unos cientos de personas fueran los venturosos para acercarse, después de décadas, a sus familiares. Los cientos de miles de aquellos niños que recorrían el territorio sin conocer, durante la guerra, cuál era el bando correcto para refugiarse no tendrán las mismas oportunidades de encontrar a sus consanguíneos a pesar de haber realizado de solicitud. Esto es un paso importante. El gobierno surcoreano debería insistir más en este tipo de política de reunificación. Aunque sea difícil mediar con un régimen tan peculiar como la norcoreana.

 Aún quedan tres días. Se espera que durante estas 72 horas no haya una declaración imprevista de Corea del Norte, como pasó a finales de 2013. Los preparativos siguen en marcha. Los últimos detalles son supervisados con minuciosidad. Los últimos deseos de aquellos niños que con el tiempo se envejecieron no son nada caprichosos. Sino un derecho. Hablar durante toda la noche con sus familiares, llorar entusiasmado secando las lágrimas del contrario, cantar canciones tradicionales que sus profesores les enseñaban. Cosas cotidianas. Pero parece que los deseos de la mayoría no serán cumplidos. Mientras, siguen esperando aquel día.  

13 feb 2014

Los intercambios bárbaros


 La relación de hermandad establecida entre China y Corea del Norte no se había destacado precisamente por la equidad que tanto realzaban a lo largo de las décadas anteriores. Aunque hubo conexiones culturales e ideológicas China era reticente a compartir algunas cosas valiosas que tenían en casa. Mientras tanto, el régimen norcoreano, quizá, era bastante inocente en cuanto a este vínculo y anualmente aportaba grandes cantidades de minerales y troncos de maderas llevados en impresionantes camiones para que China no perdiera la confianza en ellos. Las ciudades fronterizas como Musan o Hyesan carecían de su creación natural con los años. El verde desapareció hasta quedarse en un pasaje grisáceo y apagado.

 Cuando llegó la hambruna de los años noventa, Corea del Norte seguía aportando grandes cantidades de pétreos y leños a su país hermano. Miles de personas caían al mes sin poder pedalear hacia el camino de la supervivencia y China aportó solamente cáscaras de maíz limados hasta quedarse en polvo. Era un objeto que no puede comer adecuadamente el ser humano. Tanto que ni siquiera los cerdos, que son unos omnívoros, rechazaban ingerirlas. Pero no había remedio. De alguna forma tenían que rellenar el estómago. Así durante varios años hasta que la situación se recuperaba aunque las consecuencias eran bárbaras.

 Durante los últimos años, con los resultados de incertidumbre por el ensayo nuclear, el nexo de ambos países no está en el mejor momento. Incluso hubo una advertencia por parte del régimen chino. Si no paraban los ensayos, iban a suspender la ayuda financiera que se distribuía de formal anual. Entonces, el régimen norcoreano pensó en una idea. Si China colabora en deportar a los desertores norcoreanos que huían por el hambre, iban a contribuir más madera de calidad a las autoridades chinas para fomentar la industrialización de la zona. Como siempre, las víctimas son los inocentes. Aquellos 250.000 norcoreanos que siguen deambulando por la tierra china en busca de aquella cosa que siguen desconociendo. 

14 feb 2013

Historias (Parte 8: Intercambios por necesidad)


 Él, un hombre de unos 40 años, trabajaba en el sector de metal de la ciudad de Musan. La falta de control diario en las instalaciones hizo estallar una explosión. No hubo víctimas mortales pero los daños estructurales de la ubicación han sido enormes. El complejo se convirtió en un lugar fantasma y restringió la entrada a trabajadores y curiosos. Él había cogido ciertos materiales dañados para poder intercambiar con comidas hecho en China. El atraso de entrega de salarios a los empleados había hecho aumentar el índice de robo de materiales destruidos por la explosión pese a la prohibición de las fuerzas de seguridad del régimen.

 Al no haber más materiales para coger y trocar, él había empezado a vender cigarrillos. Sus expectaciones económicas no llegaron al mínimo deseado. Vio como sus padres desaparecían por diversas enfermedades y su mujer sigue enferma con complicaciones en el corazón. Decidió marchar con la familia a China al ver a sus hijos desnutridos. "Es difícil ver a tus hijos pidiendo bol de arroz y que tú no puedas decir absolutamente nada. No sé cual es peor. Estar callado o mentir". Siguen residiendo en la zona norte de China. No descartan ir a Corea del Sur pero él prefiere buscar primero un empleo para satisfacer las necesidades más urgentes de la familia: buscar un buen médico para su mujer y comida para sus hijos.
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11 jul 2011

Venta de hongos


 Estos hongos son considerados como los productos alimenticios más valiosos en Corea del Norte, Corea del Sur, China y Japón. Estos hongos no crecen en cualquier sitio y existen personas que sólo se dedican a buscar estos hongos para ganarse la vida. También cabe añadir que estos hongos tienen propiedades fortalecedoras para el sistema inmunológico y es uno de los productos más utilizados en la medicina oriental. Esto hace que el valor económico de estos hongos sea cada vez más elevado. Por ejemplo, en Corea del Sur, este producto se vende a 220.000 wons (surcoreanos) por cada kilogramo.

 En Corea del Norte, la explotación y la venta ilegal de estos hongos se están expandiendo cada vez más. Muchos valerosos llevan días sin llegar a sus casas por intentar conseguir estos tesoros alimenticios que podrían cambiar sus vidas para siempre. Pero la escasa experiencia y la ilusión prematura hacen que el primer encuentro de estos valientes sea con el descalabro y no con los hongos. Algunos, desilusionados con su fracaso, ya no quieren oír más de la palabra "hongo". Otros siguen intentando hasta que, con suerte, consiguen encontrar uno.

 Nota: El objetivo de los vendedores es introducir estos hongos al mercado chino de manera ilegal, pero tanto el régimen central como las autoridades chinas han puesto un fuerte control a estos intercambios irregulares.