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23 may 2013

Sin leñas suficientes


 Cada invierno ocurre lo mismo. Cientos de miles de familias tienen que subir hacia las montañas en busca de leña suficiente para abastecer toda una familia durante toda aquella estación del año. Al carecer ellos de la cocina que disponemos en nuestros hogares, la búsqueda por el "oro marrón" se ha convertido a vecindades en gallineros intentando obtener mayor cantidad de madera posible. Por ejemplo, los habitantes que residen en Musan (en la provincia de Hamkyung-Norte) se muestran preocupados: "Antes preguntábamos por la comida, ahora tenemos un doble problema: como conseguir la leña de calidad estándar y el arroz para aguantar el frío". 

 Los precios para comprar la madera están siendo muy elevados para los residentes en Corea del Norte: por cada carretilla se ha de pagar 3.000 wons, casi el salario de un mes de un trabajador corriente o 7.000 wons por una madera de alta calidad. Durante aquellos meses las llamadas entre China y diversas ciudades de Corea del Norte han aumentado considerablemente. Se trataba de pedir dinero a los familiares que están fuera del país para comprar dicho material de manera urgente. El carbón ha superado su récord histórico de precios que sólo los altos cargos del régimen serían capaces de adquirirlo. Cuesta casi 10.000 wons por cada carretilla.

 Mientras tanto, el régimen celebra que hace un año, la exportación del carbón a China se ha superado que los beneficios en sus bolsillos han aumentado. A ellos no les importan las preocupaciones de los ciudadanos para paliar las bajas temperaturas. Cuando la situación se vuelva crónica, empezará a pedir ayuda a la comunidad internacional sin detallar como será la distribución de los alimentos básicos a toda la población norcoreana. Si aún así, la comunidad internacional no responde a sus peticiones, empezarán a utilizar sus mejores herramientas para llamar la atención: las amenazas. 

6 feb 2013

Historias (Parte 4: Vendiendo patas de madera e hierbas)


 Fue desde el año 94 quien él no había recibido ninguna ayuda alimentaria planteada por el régimen. Intentó vender las patas de las mesas de madera que tenía en casa en el mercado pero poca gente se había interesado en ellas. Probó ir por las montañas a recoger hierbas medicinales pero el éxito fue escaso y tuvieron que tomar sopas de pastos durante meses entre la familia. Todos pensaban: "Mañana moriremos, la semana que viene moriremos, el mes que viene ya descansaremos en paz para siempre...". Vio como los aduladores del régimen sobrevivían con grandes cantidades de comida en sus despensas, mientras la gente digna como él caían al suelo sin poder levantarse.

 Su esposa no aguantó más el hambre e intentó escalar por las montañas para coger raíces de árboles ya tallados pero no tuvo más noticias de ella. Poco tiempo después, su hija también murió de inanición. Pensó en suicidarse junto a su hijo pequeño: "Al final, no he podido. Sería yo un mal padre como para arruinar su futuro por culpa de mi egoísmo. Aguanto como puedo. Si sale algún trabajo corro por esa zona. Vendo cualquier cosa a escondidas...no descarto en escapar con mi hijo a China...estoy esperando el momento adecuado para hacerlo, que mi hijo es aún demasiado joven para morir..." 

29 nov 2012

Se acerca el invierno


 Las primeras pequeñas bolas de nieve caían desde el cielo nublado en la península coreana y en gran parte de Asia. Los ríos empezaban a ser transparentes pero sólidos por el cambio brusco de la temperatura pero las manos de las amas de casa tenían que recoger agua líquida para lavar la ropa a la orilla del río. Cuando parecían sentir los primeros síntomas de la hipotermia, esas mujeres soplaban con escasas aires cálidas de sus gargantas las palmas de la mano. Y presenciaban el paisaje blanco que hasta hace varios días estaban bosquejados de colores plomizos.

 La inquietud entre los habitantes son repetitivos todos los inviernos. Todos hacían la gran pregunta: "¿Donde está la leña?". Los precios han subido de manera desbocada que muchos emplean conseguirlo con sus propios medios. Un hacha afilada y unas piernas fuertes para aguantar los días eran las únicas herramientas necesarias a los esperanzados. Pero la suerte no corría a sus lados y llegaban con las manos vacías sin que sus familiares pudieran preparar la comida. Entonces piden ayuda económica para conseguir el tuero. Los intentos acaban en fracaso y acaban robando por la noche.

 El carbón tampoco ha estado quieto y ha subido su precio cada año. Cada carro lleno de carbón cuesta alrededor de diez mil wons (aproximadamente tres meses de sueldo de un trabajador normal). Parece que el destino les da las vueltas. Piden asistencia urgente pero no les escuchan. Ni siquiera el régimen central. La nieve sigue cayendo en el principio de los contiguos tres meses de estación gélida. A algunos, por desgracia, les tocará morir de neumonía sin quererlo. La afligida historia se repite durante los últimos meses de año. Una mínima parte de la población haciéndose los felices mientras la mayoría corriendo en busca de protección inmediata.
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15 mar 2011

Bombona de gas


 Las casas con recursos económicos suficientes reciben cuatro bombonas de gas al año. Pero la cuestión es que una bombona, con su uso razonable, puede durar aproximadamente un mes. Es la razón por la cual la gente rica de Corea del Norte paga más dinero para intentar tener más gas en sus hogares. Algunos hasta disponen de un almacén que guardan sólo bombonas de gas. Una bombona de gas es un bien inaccesible para muchos norcoreanos y siguen dependiendo del uso del carbón o de la madera. 

 Las ciudades fronterizas con China como Hyeryong u Onsong importan gas directamente de aquel país. Pagan una cantidad de dinero a los aduaneros de aquellas ciudades y recargan las bombonas del gas. Los trabajadores chinos reciben aproximadamente cincuenta yuanes por cada recarga. Esta recarga de gas tampoco es accesible para la mayoría de la población norcoreana porque tiene un costo demasiado elevado. 

 El gas es un bien muy necesario en la época del frío, especialmente la norcoreana donde la temperatura media suele rondar los veinte bajo cero durante todo el invierno. La población, además de no disponer de la vestimenta adecuada para combatir el frío, se ve obligada a buscar distintos medios para no morir de congelación. Muchos sobreviven comprando carbón o recogiendo leña usada en las calles pero otros no corren tanta suerte y acaban convertidos en un frío cadáver. 

 Nota: El régimen no precisa de ninguna ayuda para la población más necesitada para combatir el frío. 

5 ene 2011

La inexistencia de la luz


 Para la mayoría de la población norcoreana, la electricidad suele ser una palabra utópica. La electricidad es solamente distribuida en las edificios públicos como en los colegios, universidades, hospitales o en sedes administrativas, pero solamente durante horas determinadas. Solamente las casas de la gente de poder adquisitivo elevado como los militares con decenas de honores colgados en sus chaquetas o los dirigentes políticos disponen de electricidad suficiente. Tan suficiente que disponen de electricidad casi las 24 horas del día. 

 El invierno norcoreano, más frio que el surcoreano o el japonés, es la peor pesadilla de la población. Cuando el frío empieza a asomarse a partir del mes de noviembre, la minoría de la población se apresura a comprar carbón, un bien casi inalcanzable para la mayoría (unos 20 kilos de carbón de buena calidad suele costar 500 wons, mientras de mala calidad suele rondar los 150 wons). La mejor manera de pasar el invierno para ellos, es utilizar leña yendo durante días (suelen ser dos o tres) por las montañas lejanas ya que las cercanas se han convertido en un desierto por el resultado de las talas indiscriminadas y desmesurados de árboles. 

 El invierno es la estación donde más muertes "silenciosas" se producen en Corea del Norte. Miles de niños/as huérfanos/as, donde sus padres han muerto o que son recluidos en campos de concentración, no disponen de una adecuada vestimenta o calzado. Algunos, con suerte, consiguen refugiarse en casas de vecinos o de los padres de sus amigos, pero la mayoría no corre esa suerte ya que acoger hijos de recluidos son actos mal vistos o vigilados por las fuerzas de seguridad norcoreana. También son frecuentes en invierno las muertes por simples resfriados, por tos o por pulmonía por carencia de medicamentos y por exceso debilitamiento del sistema inmunológico de cada niño. 

 Uno de los problemas más graves en Corea del Norte es, sin duda, la falta de la electricidad o de energía alternativa para pasar el invierno. El suministro de energía está totalmente cortada ya que no disponen a negociar y tener relaciones con algún país excepto con China y parcialmente con Rusia por su férrea defensa de la ideología "Juche" (la autosuficiencia). Mientras tanto, los cadáveres congelados por las montañas siguen aumentando. 

 Nota: La leña que recogen suelen ser de pésima calidad y no ayudan a calentar suficientemente un hogar.