Mostrando entradas con la etiqueta diálogo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diálogo. Mostrar todas las entradas

6 sept 2022

Cuando las acciones y las decisiones de ambas partes no han sido las correctas

 
Imagen cedida por Busan Ilbo

Un hombre de 60 años había utilizado la herramienta del acoso sistemáticamente durante mucho tiempo por las decisiones políticas que había realizado el anterior mandatario de Corea del Sur con el régimen norcoreano siendo visible las consecuencias de un país dividido en el aspecto ideológico. 

Enlace: Cuando las acciones y las decisiones de ambas partes no han sido las correctas

18 may 2014

¿No conoces dicha palabra?


 Tras meses de mezcla entre la curiosidad y la confusión de descubrir un mundo totalmente distinto al suyo, ella no tenía más opción que empezar a buscar un empleo. Había sido militar cuando estaba en Pyongyang y era un rostro habitual cuando desfilaba en la plaza de Kim Il-Sung junto a sus compañeras militares con el movimiento de las piernas al mismo ritmo. Con el tiempo ella sintió agotamiento de sus actividades cotidianas a pesar de haber ocupado un puesto bastante relevante teniendo a su cargo a un centenar de personas y con los años, discrepancia con las actividades ilegales que realizaba el régimen cuyo información también era accesible para ella.

 Finalmente, ella se escapó cruzando el río Tumen y permaneció durante algún tiempo en el noreste de China escondida como la inmensa mayoría de sus compatriotas esperando una poca oportunidad de salir del país rojo. De algún modo, consiguió adentrar en terceros países y pisó la tierra surcoreana. Conoció en Seúl a un hombre que sabía comprender su identidad que raramente los ciudadanos de Corea del Sur trataban de entender y prontamente contrajo matrimonio. Aún seguía confundida de su situación a pesar de haber estado unos largos meses en el país.

 Pasaba durante los ratos libres dialogando con su pareja sobre las diferencias culturales y sociales que existían entre los dos países. Y el esposo hizo una pregunta: "¿Sabes que son los derechos humanos?". "¿Qué es eso?". "¿No sabes que cada ser humano tiene los derechos básicos y fundamentales sin importar la nacionalidad, sexo, religión o lugar de residencia?". "...No". El hombre se mostraba muy alarmado. Mientras ella, a sus cuarenta años, sentía impotencia por no saber aquella palabra hasta estos días y empezó a sollozar de rabia. Entonces su esposo, limpiando sus lágrimas con sus manos, la abrazó y dijo: "Tranquila. Siempre estaré a tu lado. Para mí, eres todo lo que yo tengo y te querré siempre".  

31 dic 2013

Según Habermas


 Leí hoy en un artículo en coreano sobre la función y la capacidad que debería de tomar Corea del Sur en caso de que la reunificación fuera un acontecimiento repentino. De un día para otro. Y la mejor forma de debatir este asunto fue un diálogo informal entre el periódico y el reconocido sociólogo alemán Jürgen Habermas. Según él, la unión entre las dos Coreas abrirá un paso importante a nivel socioeconómico en la zona de Asia-Pacífico durante varias décadas. Pero también da un consejo claro. A pesar de que pueda haber voces que no parecen estar de acuerdo por el temor que pueda ocasionar la desestabilización económica a corto plazo hay que tratar de convencerles si se trata de una idea que llevan esperando desde hace décadas. 

 Y otro consejo que da el sociólogo es que Corea debería aprender de Alemania si quieren estabilización en la zona. Es muy probable que haya confusión e inquietud entre los habitantes y países vecinos (especialmente con China y Japón) que con más de sesenta años, la brecha de la diferencia cultural ha sido demasiado amplia. Dependiendo de la buena gestión del gobierno surcoreano esas desigualdades pueden reducirse. El posterior diálogo es muy importante para entender a los que hace poco fueron sus enemigos y sería, quizá, pueda ser el único camino hacia la comprensión y el perdón. 

 Nota: Las estadísticas no nos dan buenas noticias respecto a la pregunta de que si es necesario la reunificación de Corea. Un poco más de la mitad de los encuestados opinan que no. Que la unión repentina podría llevar consecuencias no muy beneficiosas en la economía del país. 

28 feb 2013

Historias (Parte 15: Los que quejan y las que levantan)


 Ella lo afirma muy orgulloso. Son las mujeres quienes intentan levantar a un país tan devastado y decaído como Corea del Norte. "Nuestras manos son las que intentan salvar a familias que no pueden levantarse por sí solas. Comprendemos mejor y ayudamos a las personas necesitadas aunque carecemos de cosas esenciales en nuestras vidas". Cuando las mujeres se reúnen para establecer diálogo, no soportan la perezosa disposición de los hombres. Dicen que ellos se quejan de todo y que consuelan sus desalientos con el alcohol y el tabaco. El descontento de los hombres es de tal magnitud que los visitantes bromean en los hogares donde predominan los muchachos diciendo: "¿Está el quejido en la casa?"

 Las labores de las mujeres, según ella, no son valoradas no deberían ser. No entiende porque un régimen que anteriormente gritó por la igualdad de todas las personas en Corea del Norte trata de ignorar el excepcional trabajo de ellas. "Meses después de la muerte de mi vecina por neumonía, su esposo se sentía inútil porque no sabía nada de las labores domésticas. Solo quejaba de lo mal que iba el mundo. Horas así. Él no trabajaba hacia tiempo (le habían despedido) y no tuvimos más remedio que abrirle los ojos diciendo que sus hijos dependían de él y si no reaccionaba al tiempo, ellos morirían por falta del cariño". 

26 abr 2012

No hables con ellos



 Aunque quieran, no pueden. Mantener una conversación común o incluso saludar con un encantador "¡Hola!" a aquellos que vienen del sur puede generar inquietud y miradas susceptibles. El ambiente del trabajo está dominado bajo el lema invisible pero cultivado "Aquí se viene a trabajar en silencio y está totalmente prohibido hablar con los colaboradores sureños". Aunque en las fábricas de Kaesong no existen teléfonos o faxes por miedo a que se relaten la realidad norcoreana más allá de la capital, en sus rostros, se reflejan inmensas ganas de formar parte de establecer coloquios y conocer noticias. Preguntarían si de verdad en Corea del Sur, muchos malviven entre contenedores de basura como decía repetidamente el régimen.

 Con el fin de mantener las fábricas de forma pacífica, se han establecido un código de conducta bastante cautivador por ambas partes. La superioridad no puede ser demostrada por ambos países, sino mediante acuerdos y toma de decisiones conjunta a través del diálogo. No obstante, este código está siendo amenazado por el desmesurado control de los dirigentes norcoreanos en Kaesong. Sus trabajadores son, en ocasiones, intimidados. Por ejemplo, ir al lavabo o la hora de la comida tiene que ser bajo vigilancia. Y la entrada constante de los comerciantes surcoreanos hizo que el régimen tomara medidas drásticas como sesiones diarias exhaustivas (las 24 horas del día) de "ideología socialista". La no inclusión de la ideología Juche en las canciones y noticias es motivo de investigación inmediata. Si eres surcoreano, te valdría la expulsión. Si eres norcoreano, posiblemente tu propia desaparición.

 Aunque los/as trabajadores/as son eternamente agradecidos por sus oficios, ansían saber sucesos más allá de su territorio. Qué hacen. Como viven. Si son felices. Si pueden saludar libremente a los forasteros.

19 sept 2011

Conversaciones con mi padre (Segunda parte: sus preocupaciones)


 Durante el transcurso de la conversación, mi padre me miró muy preocupado:
- ¿Sabes lo que significa la tragedia de la isla de Yeongpyeon? Que seguramente estamos preparando para una posible guerra entre las dos Coreas. Y entonces intervendrán también Estados Unidos, China, Rusia y Japón. Creo que ya no es posible el diálogo... ¿como hemos llegado a esto?
- Tranquilo, papá...
- Y encima, los rojos (el régimen) no son capaces de disculpar con las víctimas. Son gente diabólica. Maldita sea! Si fuera yo unos cuantos años más joven iría a destrozar al régimen de cabeza. Y no soy el único que pienso así, casi el 95% de los surcoreanos ya están hartos de todo este suceso. Y pobrecitos habitantes norcoreanos...
- Papá, tú ya eres bastante mayor además estás en el extranjero manejando tu propia vida. No puedes hacer nada. 
- ¿Cómo que no? ¿Tú sabías que en caso de que ocurriera la guerra, todos los coreanos tenemos que estar preparados?
- No entiendo. 
- Cuando estaba yo de militar, yo era sargento. Y tengo historial militar. Si explota la cosa, tengo que dejar todo aquí y viajar para Corea del Sur...
- Pero, ¿eso es posible? Sólo has estado dos años y después no has ejercido jamás de tu puesto militar. Además ya tienes más de sesenta años. 
- He nacido en un país donde cualquiera sospecha de otra parte puede ser peligrosa. La guerra no distingue de edades o de sexo. Si el gobierno coreano me llama, no tengo otra manera que luchar por el país. Aunque no lo quieras. 
- ¿Y no hay otra alternativa?
- No...

 Mientras mi padre seguía con su empleo de palabras políticamente incorrectas hacia el régimen norcoreano en solitario, me quedé pensando. ¿Mi padre tiene que ir a la guerra, aquel término que sólo lo oía mediante los medios de comunicación? ¿Y que será de nosotros? Y miré a mamá. Pobrecita...ella ya lo sabía todo y no dijo nada a nosotros para no preocuparnos. Con esta conversación, descubrí el escondido mundo de una persona tan cercana que hace días parecía lejos como mi padre. También descubrí de sus preocupaciones. Mientras yo repetía una y otra vez: "esto no es posible...esto no es posible...esto no es posible..."