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26 may 2021

La calidad de la arquitectura de Corea del Norte está en entredicho

 
Imagen cedida por JoongangIlbo

El reciente levantamiento de la arquitectura moderna en Pyongyang ha roto todo tipo de récords. Desde la rapidez del proceso hasta el número de edificios coloridos en la calle principal de la capital. Mientras que la alegría y el orgullo se rebosan en el territorio norcoreanos, los expertos en el mundo de la arquitectura dudan si estos edificios construidos en un tiempo récords se destacan por su calidad, tanto que dan números pesimistas que podría ocasionar una tragedia a gran escala.  

Enlace: La calidad de la arquitectura de Corea del Norte está en entredicho 

28 abr 2014

El oleoducto

El río Yalu

 Corea del Norte depende cada año de China un poco de menos de 600.000 toneladas de crudo para abastecer la energía necesaria en todo su territorio aunque con las imágenes nocturnas tomadas desde satélites que pocas veces aparecen en diversos medios digitales, no se ve una distribución equitativa de la luz más allá de la capital. Aunque el régimen siempre había dicho en los medios de comunicación de su país que el suministro de la energía proveniente de China se trataba de una ofrenda al líder alimentando así la ignorancia de sus habitantes, en realidad detrás de ello se esconde transacciones de carácter económico que se traduce en deudas acumuladas a lo largo de estos años. Dicha cantidad superan los millones de dólares y la cifra exacta se desconoce. Y sigue creciendo.

 El oleoducto pasa por debajo de la profundidad del río Yalu. Las tuberías vociferan una inmediata reestructuración debido a algunos escapes y fallos en la seguridad durante el traspaso. Aunque lo significativo y quizá grave de esto depende del interés personal de China. Sin esa conducción, Corea del Norte está abocado a su hundimiento de manera inmediata. La paralización del abastecimiento por una hipotética situación supondría la desgracia de millones de personas. También supondría el éxodo inmediato de los miembros de la élite política y económica del país a amplias tierras chinas y rusas para conservar sus vidas. El resurgimiento del caos o la supervivencia de un régimen que cada vez decae más, dependerá de ese gigante país que algún día podría darle la espalda.

 Muchos lo afirman. Que la paz o la estabilidad en la región, especialmente en la zona fronteriza entre los dos países, puede depender de los intereses personales del país rojo. Mientras tanto, tímidamente, Corea del Norte acaba de empezar a desafiar que China ya no es un país aliado como lo fue en décadas anteriores. Y el avance de los ensayos nucleares maniobrados por Kim Jong Eun sigue quitando la entereza de Xi Jinping. La paralización de la exportación del crudo a Corea del Norte podría incluso adelantar la reunificación coreana pero China exigiría condiciones ya que en la actualidad, algunas zonas del territorio norcoreano son prestadas durante casi medio siglo para expropiar cantidades de minerales útiles en el proceso infinito de la industrialización china.  

6 abr 2014

El primer contacto


 La "Marcha del Sufrimiento", que coincidió con la muerte repentina de Kim Il-Sung, hizo que millones de norcoreanos rompieran su relación con el ritmo de vida conservadora socialista que basaba principalmente en el reparto de bienes básicos administrados por el régimen. Incluso cuando la grieta de la Guerra Fría era muy visible en los finales de los años ochenta, la élite política del país pretendía no romper con su modus vivendi habitual y que el hundimiento de la Unión Soviética y su posterior contagio hacia los países que estaban agarrados al comunismo no les iba a afectar. Hasta que ocurrió una de las épocas más oscuras y ciertamente duraderas en su territorio.

 Según sus cálculos "oficiales", más de 330 mil de desaparecidos por la hambruna. Según otros datos, más de tres millones de fallecidos por la ineficacia del régimen de resolver dicho problema. Entonces empezó el primer contacto de las personas desesperadas con la función de vender y comprar objetos. Y a un ritmo impresionante. Tanto que el mismo régimen tuvo que dar permiso para que puedan garantizar la supervivencia a todos aquellos que sacaban piezas inutilizables. Experimentaron como los billetes eran suyas y que el dinero que convirtió en una inquietud. Y para algunos, el ansia de conseguirlo más billetes y garantizar la estabilidad de su familia se tradujera con el escape a China.

 Los que consiguieron pisar Corea del Sur vieron un mundo muy distinto a lo suyo. La capital era visible en cada esquina de la sociedad y sus ojos veían muchísimos objetos que quería adquirir para hacerlo suyo. Quizá sea el primer abrazo con el capitalismo fue en aquel momento y se sienten acomodados aunque siempre le queda aquel difícil deber de adoptarse en un nuevo mundo. Y durante estos días, mientras que el régimen norcoreano transmite por los medios de comunicación los provechos que pueden haber bajo la sombra del socialismo, parece que los habitantes, en su inmensa mayoría, ya han cambiado de concepción para subsistir. Eso para Kim Jong-Eun, en su opinión, cree que es desafiarle y empieza a asustarse.  

28 mar 2014

¿Cambiar el acento?


 Anteriormente, hace algunas décadas, los que pisaban Seúl por primera vez no paraban de observar las edificaciones que con el tiempo crecían solos. Eran aquellos que venían a la capital en busca de una mejor oportunidad a nivel profesional y personal. Esperaban ser contratados en alguna empresa y cuando llegaba al lugar de la entrevista, los que evaluaban oían su acento natal. "¿De donde es usted?". Se oían respuestas como "Soy de Busan", "Soy de la isla de Jeju" o "Soy de Gwangju". Ellos mismos, para tener una mejor opción laboral, con los años, empezaban a olvidar sus acentos originarios y adaptarse al estándar. En la actualidad esa visión ha mejorado y la sociedad surcoreana ha conseguido a valorar las entonaciones que hay más allá de Seúl. 

 A partir de los años noventa, con la hambruna que azotó todo el territorio norcoreano, el número de los refugiados incrementó en Corea del Sur hasta llegar a unos 25.000 en la actualidad. Aquel entonces, la población conocía de sus "vecinos" del norte solamente por las acciones de los Kim y la ideología comunista. Cuando ellos empezaron el proceso de adaptación en el nuevo mundo, una de las tareas pendientes era cambiar de acento lo más apresurado posible para que no le digan de forma despectiva "¿Eres de Corea del Norte?". El intercambio de las miradas introductorias no fueron del todo agradable y eso hacía crecer la diferencia entre los recién llegados al país y los residentes. 

 Esa tarea se ha convertido en algo obligatorio. Cuando observo por la televisión a las mujeres u hombres norcoreanos hablando delante de las cámaras, mínimamente veo a ellos hablando con su acento natal. La mayoría ya llevando años en Corea del Sur y sus acentos que tuvieron están a punto de desaparecer. Quizá en sus hogares hablen sin la acentuación estándar. Estarían presionados por la sociedad que acaban de experimentar y tratan de seguir unas normas de convivencia que en realidad no existe: variar la entonación. Sinceramente, desde mi punto personal, en cuando llegue la reunificación, espero que den muy en cuenta la conservación de los distintos tonos del coreano. Sean de donde sean. Eso haría enriquecer aún más el lenguaje. 

24 dic 2011

El paraíso de 500.000 y algunos más


 Edificios deslumbrantes de formas cuadradas y bien estructuradas al estilo soviético. Caracteres coreanos escritos en color rojo en principales vías de la ciudad reivindicando la importancia del socialismo. Habitantes abrigados y mujeres maquilladas presumiendo de sus zapatos recién comprado. Son algunos de los aspectos de la capital de Corea del Norte donde el sueño de un norcoreano residente en otras zonas del país esperanza con visitarla. Muchos habían oído mediante sus vecinos o sus amigos que Pyongyang era un lugar de otro "mundo". Que en ese sitio, la gente era muy distinguida y que la elegancia se imponía con su llegada. 

 Según los datos oficiales, más de 3 millones de norcoreanos viven en la capital. De ahí, unos 500.000 pueden ser considerados como los más privilegiados de la sociedad norcoreana. Los caprichos y sus deseos están a su entera disposición y la felicidad parece no tener fin. Los más pudientes aprovechan el tiempo libre para estar con su familia e ir al parque de atracciones decorada con impresionantes luces coloridas con los niños. Mientras unos cuantos sonríen, otros corren de un sitio a otro para intentar conseguir el pan de cada día. Caminan kilómetros cuando los conocidos les dicen: "Hay trabajo en la zona de Moranbong, vete por ahí". Cuando llega la noche, muestran cansancio. Si hoy ha sido un buen día, aunque estén cansados no paran de sonreír. Si no lo ha sido, intentan conseguir un breve descanso apoyado por la pared. 

 Cuando murió Kim Jong-il, los medios de comunicación (entre ellos, la Canal de Televisión Oficial de la República Democrática Popular de Corea) sólo pudieron transmitir la agonía que padecía los norcoreanos en la capital. AP, Reuters o la BBC tampoco han sido capaces de grabar los llantos sincronizados más allá de la capital ante la negativa del régimen. ¿Que ha sido de otras ciudades como Kaesong, Chongjin, Sinuiju o Haeju? ¿Como habrán reaccionado con la muerte de Kim? Ahí queda la pregunta sin saber la respuesta. Los seguidores habrán lloriqueado por él, pero otros habrán murmurado improperios en la más absoluta intimidad. 

 Nota 1: Muchos testimonios de los que escaparon de Corea del Norte habían expresado su ilusión de poder visitar Pyongyang, pero casi la totalidad de los entrevistados no pudieron cumplir sus sueños al tener que escapar para evitar la muerte. 
 Nota 2: Con la llegada del 2012 (cuando se cumple el centenario del nacimiento de Kim Il Sung), las obras del hotel Ryugyong (que fue conocida más por sus consecuentes aplazamientos de la finalización que por su fastuosidad o por su arquitectura particular) han concluido con el propósito de la construcción de una nación "rígida y poderosa". 


El hotel Ryugyong en 2011

25 nov 2011

Imágenes resplandecientes, habitantes funestos


 En todas las ciudades de Corea del Norte dominan carteles con imágenes muy coloridas y las sonrisas perfectas de los rostros animados con cuerpos enérgicos son más que visibles. Un extranjero que visita a Pyongyang se queda impresionado por las caricaturas con fines propagandísticos del socialismo, ubicados en las plazas o en las calles principales de la ciudad. Los profesores enseñan a sus alumnos durante las caminatas de forma exhaustiva la importancia de la ideología de la "autosuficiencia" obligando a los niños/as a observar los carteles, ocupados en grandes dimensiones. 


 Parece ser que no todo se convence entre los habitantes norcoreanos de aquellos carteles que supuestamente traerán la prosperidad y seguridad de los ataques "imperialistas". Los rostros de la mayoría son casi cadavéricos, sacrificándose con horas interminables en el trabajo, pero tienen aquella obligación de mirar esos carteles para agradecer lo que ha hecho el líder con la sociedad norcoreana. Aunque no lo quieran y que sus agotados cuerpos digan que no. Cuando una persona pide una ayuda cualquiera para salvar su vida y la de los demás, el régimen le gira la espalda y miran hacia otro lado. El régimen, en vez de intentar socorrer y asistir a la gente que realmente lo necesitan, ha vivido únicamente durante estas décadas para encantar sus caprichos más personales que todas sus acciones descaminadas harán despertar futuras iras de la mayoría.


 Nota: Casi en todas las ciudades, especialmente en la capital, es muy frecuente ver imágenes que incitan la guerra contra los Estados Unidos, su enemigo número uno. Carteles casi idénticas como éstas se expanden ampliamente por el territorio norcoreano.