Es una bitácora que habla sobre Corea del Norte discutiendo como es su interior y el ámbito de los derechos humanos relacionados en la península de Corea. Me gustaría hablar de cosas tan cotidianas pero a la vez necesarias de este conflicto que ya dura más de 60 años en la zona.
A parte de los campos de concentración en Corea del Norte, sean para prisioneros políticos o no, la existencia de otros centros de detención en el país y la práctica diaria de violación de derechos humanos en esos lugares demuestra el verdadero rostro del régimen norcoreano.
La penúltima parte del documental "La frontera del paraíso" habla de un grupo de norcoreanos que llegaron a China que están a punto de marchar hacia Sudeste Asiático, para burlar de la seguridad de la frontera y conseguir entrar en la embajada de Corea del Sur en Bangkok, Tailandia. Para ello, ellos deberán afrontar el viaje más prolongado de sus vidas: atravesar 10.000 kilómetros en tren por el territorio chino, caminar por los oscuros bosques del sur y cruzar el río Mekong. Esta parte del documental consiguió grabar por primera vez la larga travesía común de miles de norcoreanos cada día que tratan de buscar la supervivencia y la libertad.
En la primera parte del vídeo, se cuenta la historia de Yong-Ran, una joven norcoreana que ha decidido emprender el peligroso viaje hacia el sur despidiendo así de su madre y de su hermano. Han prometido verse a corto plazo. Justo antes de escapar de Corea del Norte, comió tofu y repitió aquel preceptivo antes de coger el tren hacia sur de China (Kunmin). También se cuenta la historia de un niño de 9 años Min Cheol, que junto a Yong-Ran, irá a su destino final en busca de su madre establecida en Corea del Sur. Sus despedidas tienen que ser silenciosas para no levantar sospechas del vecindario.
En la segunda parte del vídeo, los norcoreanos que cogieron el tren no están en los asientos asignados. Están escondidos en el baño para evitar el encuentro con los vigilantes chinos. La mala noticia sería la detención inmediata y su posterior extradición a Corea del Norte, donde posiblemente no sobreviviría. Una vez llegados, tienen que alimentarse rápidamente para comenzar a caminar por el bosque. Algunos resultan heridos pero la maniobra medicamentosa tiene que ser fugaz y seguir avanzando.
6 días después del viaje, llegan a Laos. Sus cuerpos no responden como quieren y los vómitos son frecuentes en el interior del vehículo hasta llegar a una residencia temporal. El pequeño Min-Cheol no puede tragar el agua como tomar el medicamento. Las heridas son visibles pero sus objetivos son firmes. Sólo falta atravesar el río por la noche para burlar de la seguridad. En el vídeo también se cuenta de las mujeres norcoreanas, víctimas de tráfico de humanos en la ciudad china de Yon-gil, quienes tratan de satisfacer a sus clientes con sus talentos musicales pero se refugian ante la presencia de los policías al no tener documentos para residir de forma legal en China. También está la declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores de China que no consideran a los desertores norcoreanos como refugiados. El grupo reza antes de marchar por sus seres queridos. La estructura del diminuto era frágil pero ha podido conseguir que todos llegaran a Tailandia. Muchos telefonean a sus familias: "Hemos llegado sanos y salvos".
La última parte del vídeo muestra a Yong-Ran cantando dedicándolo a su madre y a su hermano pequeño. También cuenta la oscura parte de las detenciones de los desertores norcoreanos en China y la existencia de diversos centros para deportar después a Corea del Norte. Y por último, se muestra al grupo entrando a la embajada de Corea del Sur en Bangkok.
Aunque no lo quieran, estos 220 norcoreanos tienen que esperar en las cárceles chinas para ser devueltas posteriormente a su país. Sólo desean que las agujas del reloj de las cárceles avance de manera más lenta posible. Muchos de ellos, ya convertidos en creyentes cristianos, sacan sus biblias de los bolsillos esperando que Dios les ayude a salvar sus vidas. No esperan oír el ruido del autobús que en una fecha determinada llevará a cuarenta o cincuenta personas de vuelta a Corea del Norte. En las ciudades de Dangdong, Tumen, Rungying y Horung existen más de diez centros de detenciones donde predominan norcoreanos que esperan su eterna condena.
De los aproximados cien mil personas divididos por el enorme territorio chino, de 5000 a 9000 norcoreanos no logran agarrar esa suerte de salvamento que tanto ansiaban. Al ser detenido por las autoridades chinas y al confesar que su objetivo es llegar a Sudeste Asiático y volar hacia Corea del Sur, sus declaraciones es grabada en un papel y condenada a morir nada vez pisada el suelo de Corea del Norte. La parte cautivante de esta historia es que de los cien mil, unos 3000 animosos logran con éxito volar a Seúl gracias a la gestión fragmentaria de la embajada surcoreana en Bangkok.
En cada celda del centro de detención, casi veinte personas se arrodillan mirando fijamente aquel pequeño rayo de luz. Sollozan. La impaciencia y el ansia de no morir se entremezclan en sus interiores. Sus pocos días de libertad en China les han sabido muy poco. Esperaban encontrar algo mejor. Ven a sus compañeros lagrimear. Se limpian entre ellos con un pañuelo manchado. Miran al suelo. Ven los rostros de sus familias sonriendo. Sollozan otra vez. Y miran otra vez la ventanilla. La luz ha desaparecido. No entienden nada. Creen que ya es hora de coordinación de como poder dormir todos de la forma más adecuada posible.