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3 abr 2013

Desaparecidos por pensar


 Sus palabras fueron engorrosas para el régimen norcoreano. Trabajaban para la televisión estatal norcoreana pero sus retinas no podían estar cerradas ante el sufrimiento de aquellos desconocidos que padecían el hambre. Fueron críticos con el silencio del régimen pero sus movimientos rebeldes fueron motivo suficiente para encarcelar en el conocido campo de concentración de Yodok. Según Reporteros sin Fronteras, los periodistas Cha y Kim fallecieron en 2001 por agotamiento e inanición. Kim lo había dicho en una ocasión: "Aunque en la Constitución de Corea del Norte se garantiza la libertad de pensamiento, no se puede llevar a la práctica. ¿Que clase de embuste es eso?" Fue detenido en marzo del año 2000, durante el pleno acercamiento de ambas Coreas, y a su edad avanzada (60 años) fue sometido a trabajos forzosos hasta un accidente laboral le condujo hasta la muerte días después. Sus compañeros de celda fueron quienes tenían que excavar con sus manos y dejar el cuerpo de Kim sin poder decir a su familia el porque de su fallecimiento. 

 Cha también fue otro de los valientes informadores que, a pesar de las amenazas, consiguió pensar en la libertad de expresión. Fue detenido en 1999 por las fuerzas de seguridad y condenado a estar en Yodok. Murió meses después de hambre a los 65 años. Los vigilantes le habían tildado de "inútil" y había reducido su dosis diaria de alimentos: medio bol de sopa de maíz. Para satisfacer a su estómago tuvo que morder ranas y ratones que estaban a su alrededor pero finalmente no pudo estar a salvo de la desaparición. En 2010, se hizo un pequeño homenaje, olvidado por muchos, por estos periodistas que intentaron dar un soplo de aire fresco a su profesión. 

 Según los testimonios de los desertores, pocos supervivientes de aquel campo, existen cantidades de personas encerradas que eran estudiantes, diplomáticos, funcionarios del régimen, periodistas, militares, empresarios de pequeños comercios y obreros. Las estimaciones nos advierten que puede haber hasta 200.000 prisioneros en estos campos. Mientras unos pocos se enfrentan a la muerte cada día, otros no hay más que modificar sus voces graves para anunciar noticias maniobradas y meticulosamente vigiladas con el fin de satisfacer al régimen y pasarse desapercibidos de la evidencia real aplastante. 

29 jun 2012

Confusión, manipulación y evidencias


 Ayer pude ver en exclusiva este vídeo donde una mujer norcoreana, encolerizada por la mínima atención de la sociedad surcoreana hacia los refugiados norcoreanos y que expresaba que fue ajetreada por el gobierno de Corea de Sur, daba una rueda de prensa en el Palacio de la Cultura del capital norcoreano explicando su motivo de vuelta a su tierra natal delante de los periodistas norcoreanos y por un interrogador ruso. Criticaba la veloz sociedad "sureña" de forma mansa, elogiaba al recién estrenado líder Kim Jong-Un y por último, pedía perdón por abandonar el país cantando alabanzas hacia el líder y observando fijamente los retratos de los dos únicos líderes que hubo Corea del Norte.


 Desde mi propio análisis del vídeo, era demasiado extraño ver a una mujer adulta y saludable dar una multitudinaria rueda de prensa en un país donde la libertad de expresión ocupaba puestos muy preocupantes en los informes anuales que realizaban las organizaciones independientes. Sus lloros y sus temblores repentinos parecían muy ensimismados y pensaba que esto no era de las múltiples funciones teatrales que preparaban el régimen en la sombra. Cuando alzaba los brazos al final del discurso eufóricamente, la meditación era más que visible. 


 La realidad es esta. Se hacía llamar Park In Suk en Corea del Sur y se escapó de Corea del Norte en el año 2006 para ver a su pariente separado desde el fin de la Guerra de Corea. También estaba previsto sacar a sus hijos del país pero el trabajo se había complicado y un día recibió una llamada amenazante de un familiar suyo (también utilizado por el régimen) para que volviera o que sus hijos morirían. Al no poder aguantar la presión volvió a Corea del Norte y tuvo que ser la actriz principal en la farándula escrupulosa del régimen norcoreano. Lo más preocupante es que, después de este vídeo, su vida y la de sus descendientes podrían correr en peligro por defender el afecto materno. 


 Nota: En la pregunta de un periodista sobre la vida en Corea del Sur, ella respondió: "Muchos norcoreanos trabajan como esclavos. No paran de lavar platos, limpiar los baños, atender a montón de clientes en condiciones lamentables. Es una sociedad donde no hay amor. Está podrida y me alegro de estar de nuevo aquí".