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6 nov 2011

La disolución de las familias


 Las familias se están rompiendo por varios motivos en Corea del Norte. Por pelearse con alguien cuando intentaba traer el dinero a casa y su posterior discusión con la familia sobre el estado que se quedó el hombre: manchas de sangre por toda la cara y numerosas heridas en el cuerpo. O porque antes de ayer sus progenitores han fallecido por el hambre y que con aquella depresión algunos miembros de la familia han optado por el suicidio. O por despedir a algunos miembros de su familia en las orillas del río Tumen por la noche y sentir esa sensación de que jamás podrán verse. 

 Muchos intentan que algo tan importante como los lazos familiares no se rompa. Los esfuerzos diarios son tremendos pero las condiciones actuales castigan duramente a los habitantes en Corea del Norte y dificulta aquella unión. El "Ir y no volver" se ha convertido en algo tan cotidiano en la sociedad norcoreana. Una pequeña sonrisa de un hijo, una simple llamada de "¡Ya está la comida. Dile a tu hermano que venga a comer que tendrá mucha hambre!", un simple suspiro profundo de aire puro de las montañas verdosas, abrazar a los padres y sentir aquel único calor, establecer una conversación entre todo los miembros de la familia...todo aquello poco a poco se está diluyendo. Muchos aún rememoran esos pocos momentos especiales que tuvieron en el pasado pero que ahora no lo podrán recuperar. 

19 feb 2011

Niños pálidos, sonrisas eternas


 Los lloros de los niños son escuchados y las lágrimas de las niñas son vistos cada vez más en cada rincón de las guarderías de todo Corea del Norte. Cada día, cientos de miles de niños lloran porque el hambre se ha convertido en habituación incesante. Sus caras son cada vez más pálidas y evidencian miradas perdidas. Los madres de estos niños están preocupadas ya que en sus pechos no salen leche, sino sangre. Los padres intentan animarles con una gran sonrisa pero es ineficaz. Los niños lloran. Sólo quieren alimentarse. 

 En las guarderías norcoreanas, se les dan cada día cuatro raciones de comida. Cada ración tiene que contener, por obligación, 100 gramos para que un/a niño/a tenga suficiente energía. Pero a la hora de la verdad, sólo contiene una cuarta parte de la ración recomendada por falta de alimentos y por falta de ayuda por parte del régimen. Algunas veces son los padres quienes les traen directamente la comida para que los niños no estén hambrientos. En las guarderías, disponen de leche en algunas ocasiones pero los niños que han ingerido estas leches presentan síntomas de diarrea y vómitos ya que carecen sistemas de refrigeración para guardar los lácteos o simplemente son de baja calidad, la mayoría proveniente de China. 

 Estos niños lloran, escriben, dibujan, corren, caminan, abrazan, juegan, leen, hablan, gritan, y por supuesto, sonríen. Aunque el hambre pueda quitar a estos niños el mayor tesoro; la infancia, estos niños sonríen. Cada día, estos niños ven a sus amigos y sonríen, ven a sus padres y sonríen, ven a sus vecinos y sonríen, ven a las nubes blancas y sonríen, ven a los árboles y sonríen, ven a los animales y sonríen. Las sonrisas de estos niños son eternas, algo que el régimen norcoreano está planteando en desmoronarlo.