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13 feb 2013

Historias (Parte 7: Sin poder estar en contacto)


 Él todavía se arrepiente de no haber llevado a su hijo a cruzar la frontera y empezar una nueva vida en China. Dejó una nota y se marchó sin poder despedir de su primogénito. Cuando llegó a la estación de tren para comprar el billete, había visto a numerosos niños vagabundeando por los andenes y ancianos pidiendo unas monedas a los transeúntes. El notó el nerviosismo de la gente viendo los temblores de sus manos. Todos querían irse para no desaparecerse.  "Cuando subí al tren a los pocos minutos se paró por falta de electricidad. En los asientos estaba lleno de gente agobiado por la situación. Algunos saltaron por las ventas para airearse un poco. Debimos esperar horas hasta que se arrancó". 

 Vio como su esposa y sus dos hijos pequeños caían en la debilidad. No quería que su hijo mayor tuviera también aquel trágico desenlace. "Le dije que fuera un soldado ya que ahí podía estar más seguro respecto a la comida y al alojamiento". Desde que salió de su casa, perdió el contacto con su hijo para siempre. Se muestra preocupado: "¿Y si le hubiera pasado algo por la nota que le escribí? Solo pido a Dios que le proteja y que me perdone. Volvería a Corea del Norte para poder traerle aquí. Sería la persona más feliz del mundo si recibiera una llamada o una carta suya cualquier día de estos". 

6 nov 2011

La disolución de las familias


 Las familias se están rompiendo por varios motivos en Corea del Norte. Por pelearse con alguien cuando intentaba traer el dinero a casa y su posterior discusión con la familia sobre el estado que se quedó el hombre: manchas de sangre por toda la cara y numerosas heridas en el cuerpo. O porque antes de ayer sus progenitores han fallecido por el hambre y que con aquella depresión algunos miembros de la familia han optado por el suicidio. O por despedir a algunos miembros de su familia en las orillas del río Tumen por la noche y sentir esa sensación de que jamás podrán verse. 

 Muchos intentan que algo tan importante como los lazos familiares no se rompa. Los esfuerzos diarios son tremendos pero las condiciones actuales castigan duramente a los habitantes en Corea del Norte y dificulta aquella unión. El "Ir y no volver" se ha convertido en algo tan cotidiano en la sociedad norcoreana. Una pequeña sonrisa de un hijo, una simple llamada de "¡Ya está la comida. Dile a tu hermano que venga a comer que tendrá mucha hambre!", un simple suspiro profundo de aire puro de las montañas verdosas, abrazar a los padres y sentir aquel único calor, establecer una conversación entre todo los miembros de la familia...todo aquello poco a poco se está diluyendo. Muchos aún rememoran esos pocos momentos especiales que tuvieron en el pasado pero que ahora no lo podrán recuperar.