Mostrando entradas con la etiqueta puerto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta puerto. Mostrar todas las entradas

9 feb 2021

Al final, la suerte no le llegó al capitán

 
Imagen cedida por Voice of America

La preparación de una deserción de un capitán de un barco de pesca en Corea del Norte parecía rozar la perfección. El arranque y la huida hacia el sur también parecía ir de forma correcta. Sin embargo, la suerte dejó de asomarse cuando los problemas mecánicos surgieron en medio del mar y por consiguiente, se ha derivado en un futuro que será devastador. 

30 sept 2019

La travesía de los engañados

Imagen de Reuters y VOA

 Fue desde finales de los años 50. Un poco después de la firma de armisticio por la Guerra de Corea. Ambos países tenían que reorganizar sus territorios bajo la nueva orden dividido en el capitalismo y el comunismo. La estructura social orquestado por ambas ideologías parecía consolidar en Corea del Norte y Corea del Sur. Sin embargo, una llamada de petición para que les atiendan empezó a sonar desde Japón. Los miembros de la organización Cho chong-ryeon, organización muy cercana a la ideología de carácter socialista establecida en la isla nipona, sean hombres o mujeres, adultos o niños, con sus trajes tradicionales coreanos de dos tonos (blanco y negro) y al estilo minimalista, pedían a Kim Il-Sung que ellos anhelaban quedar en Corea del Norte. Y sus deseos fueron concedidos por el régimen realizando un gran despliegue mediante un inmenso barco llamado Man kyung-bong que durante 25 años (desde 1959 hasta 1984) hizo la cantidad de 186 travesías para casi 100.000 esperanzados por estar cerca del líder Sol. 

 Para el régimen norcoreano, era la mejor noticia que podía tener. Necesitaba de carácter urgente manos de obra y especialmente, medios económicos a corto plazo y los bienes de los deseosos por pisar aquel territorio hermético era lo más cercano para lograr sus objetivos ideológicos. La travesía comenzó desde la ciudad de Niigata hasta la ciudad de Chongjin. Corea del Norte utilizó la propaganda alegando que esto era el "regreso voluntario" por parte de estos hombres coreanos que residían en Japón. Ellos, los que estaban en la isla, sus antepasados eran de origen de zonas como la isla de Jeju o Busan. Pero ellos querían marchar a Corea del Norte porque pensaron que el régimen era el mejor preparado para lidiar una reunificación de ambas Coreas. Muchos de ellos pensaron que la división era algo pasajero y que la estancia en Corea del Norte era temporal. Además, como dato importante, después de la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, la discriminación de los ciudadanos nipones y la alta tasa de desempleo afectaban principalmente a ellos. El régimen norcoreano conocía dicha situación y utilizó la estrategia de repetir un vocablo tan mágico como "paraíso" para atraer a estos hombres. 

 Cuando llegaron al puerto de la tercera ciudad más grande Corea del Norte, Chongjin, muchos, de forma inmediata, se dieron cuenta del engaño. Y preguntaran que si no habían dado de la mentira durante más de dos décadas y media de travesía. Pocos años después de la primera llegada de estos esperanzados, al descubrir la verdad, empezaron a mandar mensajes subliminales como "La lechuga se ha vuelto amarilla. No está dando sus mejores frutos". Eran palabras que indicaban el fraude del régimen y que no subieran a ese barco. El descenso de la gente que querían ir a Corea del Norte desde Japón era palpable. Mientras que los que se quedaron tuvieron que vivir una vida ardua. Luchando cada día con lo justo para alimentarse. Entre esas casi 100.000 personas, una de ellas es aquella mujer arrepentida que se accedió a ser entrevistada y cuyo testimonio está en mi primer libro "La marcha infinita". Su apellido es Kim y exclamaba porque había pertenecido a esa organización y que si no fuera por ello, su vida podía haber sido muy diferente. Decía, con una tímida sonrisa, con menos arrugas en su rostro como su hermana ya que ella se había quedado en Japón. 

11 abr 2011

El mercado (Parte 7: Ropas usadas)


 En el puerto de Haeju, se ven miles de cajas iguales enrollados infinitamente con cinta de color marrón, de ropas usadas. Cada paquete, depende de su tamaño, se negocia con precios desde 5.000 wons hasta 10.000 wons. Son muchos los vendedores que asoman por este puerto desde las altas horas de la madrugada para tener el mejor paquete para luego vender en los mercados. Todos los vendedores saben que esos paquetes contienen ropas usadas; pantalones arrugados, camisetas descosidas, camisas con manchas imborrables o calcetines con varios grandes agujeros...nadie sabe que esos paquetes contienen ropas exclusivamente femeninas o masculinas. Esos paquetes son cajas llenas de sorpresa. 

 Si hoy es un día de suerte, te puede tocar ropas usadas con calidades similares a las nuevas. Lo vendes en el mercado y vienen clientes asombrados con la calidad de la ropa sin saber que son usadas. Miran una y otra vez, sonríen y compran. Otros quieren, pero no pueden. Miran con reojo varias veces aquel vestido de distintos colores. Y se van. Hoy has tenido un buen beneficio vendiendo estas ropas. Si hoy no ha sido tu día de suerte, te puede tocar ropas usadas extremadamente mal reparadas o de pésima calidad. Lo pones en el mercado, pero te lo compra. Unos ven pero ponen una mala cara y se van diciendo: ¿Pero como puede vender eso? Hoy no has tenido un buen día. Sólo has podido tener el 30% de dinero que los días buenos. Mañana estarás mucho más temprano que otros vendedores en el puerto. Esperas con ansia que vengan mejores vestidos mañana.