Mostrando entradas con la etiqueta sector. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sector. Mostrar todas las entradas

13 oct 2013

Los desacuerdos


 Por un lado, están los que investigan todas las actividades del régimen norcoreano que supuestamente no podían ser sabidas al mundo exterior debido a su hermetismo pero que de alguna forma dichas informaciones se filtraron por los medios. Los datos cuantitativos como las estadísticas y los cualitativos como las biografías detalladas de los refugiados norcoreanos sirvieron para perforar aquella pared que hasta hace algunas décadas era prácticamente imposible. Solamente en Corea del Sur, cada año se editan cientos de libros con fines académicos de esta temática aunque no consiguen llegar al gran público por su difícil vocabulario. 

 Por otro lado, los que empiezan a despertar de aquel horrendo sueño y que, con su voz, comienzan a ilustrar ese mundo controlado de forma milimétrica. Todo lo que guardaron en su interior, aunque hubo dudas en el primer momento, lo estrellan mediante imágenes y palabras. Sus voces son contadas por todo el mundo y pone en evidencia la gestión de la élite política norcoreana. Los casos personales son pruebas claves en las organizaciones supranacionales para su posterior análisis y condena a Corea del Norte para que las violaciones de derechos humanos se eviten a corto plazo. 

 Pero los desacuerdos crecen entre los dos sectores. Cuando uno expone su opinión sobre Corea del Norte otro empieza a discrepar. De ahí, el rifirrafe. Sin llegar a un acuerdo común. Seguramente esto debilitaría la conjunta lucha contra el régimen norcoreano. O peor, sería objeto de burla por parte del régimen hacia ambas partes. Las discusiones ocurren en todo el momento a lo largo de nuestras vidas porque somos humanos y nos dedicamos a murmurar al contrario en caso de no satisfacer la opinión suya. Y esto hace doler a los que obran poniendo en peligro sus vidas. Ahí está la cosa. 

5 oct 2013

La otra adicción


 Estas mujeres de la imagen superior representan la belleza natural norcoreana. Sus rostros son redondos y sus ojos pueden ser grandes o de forma almendrada. Hay una palabra que define lo siguiente: Los hombres atractivos vienen de Corea del Sur y las mujeres bellas vienen de Corea del Norte. En su lindeza se mezclan magnetismo instantáneo y misterio íntegro que muchas norcoreanas residentes en Corea del Sur destacan orgullosamente su atractivo natural. Al menos, para las mujeres que habían residido fuera de la capital del país, el concepto de la hermosura se basaba en tener una cara circular. 

 En Pyongyang, las mujeres demandan en tener ojos mucho más grandes que las que tienen actualmente. Especialmente personas que pertenecen en la alta esfera de la sociedad norcoreana. Además, la solicitud de disminuir el tamaño de sus narices es, para ellas, otra prioridad para estar atractivas. Quizá hayan visto series surcoreanas a escondidas para tratar de imitar el estilo de vida creada de forma ficticia. Algunas se atreven incluso a presumir algunos peinados más conocidos en Corea del Sur por las calles de la capital siempre y cuando un guardia no les pare y le dé un toque de atención. 

 Para estas mujeres, la cirugía estética supone una adicción más. El sector más mayoritario y más pobre del país intenta olvidar la realidad a base de drogas sintéticas mientras que la parte minoritaria y más pudiente, concentrados en Pyongyang, tratan de quitar sus "complejos" a base de bisturí. No es de extrañar que el régimen norcoreano contrate a cirujanos de otros países para complacer a las mujeres de sus más leales. El boom de la cirugía estética en Corea del Sur ya es conocido por todo el mundo pero en ¿Corea del Norte? Todo esto puede que vaya en contra de la ideología Juche pero el instinto universal del ser humano para alcanzar sus particulares metas hacia la belleza perfecta quizá no existan fronteras. 

23 sept 2011

El recuento


 Grandes cantidades de población eran desaparecidas por el efecto inmediato de la hambruna en los mediados de los años 90 en todo Corea del Norte. Montañas de cadáveres eran visibles en todos los lados y parecía que aquel panorama caótico no iba a mejorar. El régimen no era capaz de estimar el número de población aproximada. En 1999, se puso en marcha el recuento de la población pero los datos oficiales no mostraban credibilidad suficiente ya que muchos huyeron a China en busca de la supervivencia y eso debilitó la transparencia de los datos. El régimen admitió que fueron unos 250.000 personas quienes murieron de hambre entre 1995 y 1997, pero según varios medios de comunicación de varios países la cifra podía elevarse a millones de personas. 

 La medida que hizo el régimen fue crear un nuevo documento de identidad para toda la población norcoreana. Pero al hacerse esta documentación, las desventajas castigaban a algunos sectores de la población. Por ejemplo, los familiares de los desaparecidos y de los que huyeron a China tienen una identidad provisional por obligación. Estos sectores de la población que tienen este tipo de identidad no pueden acceder a la universidad o al servicio militar (donde los jóvenes ven como la única manera de garantizar la estabilidad económica). El régimen concluye que estar desaparecido más de un año es que está en Corea del Sur y piensan que los familiares de los traidores no merecen una "identidad oficial". Estas absurdas decisiones empeora aún más la vida de los habitantes ya que la mayoría de sus familiares siguen desaparecidos o están en China sin saber una noticia alguna de ellos.