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3 jun 2014

¿El afán del protagonismo?

Kim Jeong-Uk

Robert Park


 Los cristianos coreanos o quienes son de ascendencia coreana, en su mayoría, han tenido una misión: entrar en el país más ateo del mundo y mediante la biblia, dar a conocer la palabra de Dios. Y sus esfuerzos dieron sus pequeños frutos. Cientos de miles de creyentes clandestinos que, una vez o dos veces a la semana, se reúnen a estudiar los escritos de la biblia. Su devoción es inmensa y a la vez sorprendente comparando con los que están fuera de Corea del Norte. Consiguen saber, de memoria, los 66 libros que componen la biblia pero dicha práctica está fuertemente restringida en el país y al ser descubiertos, la condena (asegurada) es de la pena capital.

 El pastor evangélico Kim Jeong-Uk fue detenido en octubre de 2013 cuando entró de forma ilegal a Corea del Norte y hasta hace unos días, la noticia no era relevante hasta que fue condenado por el tribunal militar a realizar trabajos forzosos de manera perpetua tras evitar el fusilamiento con la autoinculpación. El régimen norcoreano siempre había manifestado ante la ONU que la libertad religiosa estaba garantizada pero a la vez esquivando cuestiones incómodas sobre las prácticas religiosas a escondidas que son ajenas a la adulación a sus anteriores líderes. El gobierno surcoreano exclamó la devolución inmediata de su ciudadano pero parece que no habría buenas noticias debido a la mala relación que hay entre ambos países.

 Pero de repente, una pregunta me surge. ¿Por qué el misionero Kim ha cruzado la frontera sabiendo que iba a tener consecuencias negativas pero previsibles? Algunos pensarían que podría ser por aquel afán del protagonismo y otros por hacer una buena labor religiosa arriesgando su identidad. Esto me hace recordar del caso de Robert Park, un misionero religioso estadounidense de ascendencia coreana que tras seguir con el activismo contra la violación de derechos humanos en Corea del Norte, decidió cruzar la frontera el día 25 de diciembre de 2009 para clamar libertad en el territorio norcoreano. Su arresto fue inmediato y fue víctimas de torturas de índole sexual que trajo consecuencias psicológicas muy graves. Gracias a la diplomacia de la Casa Blanca fue liberado 43 días después de su entrada al país.

 Durante largos meses, él no podía decir nada. Evitaba comer o incluso, relacionarse con la gente. Prefería estar solo y pasaba días llorando en su habitación por lo que había pasado ahí. Puede que su acto sea de buena voluntad pero, desde mi punto de vista, lo que ha hecho puede que no sea del todo adecuado sabiendo lo que podía pasar ahí dentro. No creo que sea una forma precisa para realizar sus actividades religiosas y que su afán de protagonismo le acarreó graves consecuencias en su vida personal y profesional. Para mencionar a los valientes, en China, existen miles de jóvenes y adultos que prestan su tiempo para dar asistencia a los refugiados norcoreanos y sus labores merecen un aplauso. Esto es lo que pueden hacer por ahora. Para hacer algo en el interior del país, toca esperar. Hasta que caiga la élite política del régimen. 

6 dic 2012

Inficionado y desaparecido


 El pastor evangélico Kim (trajeado de negro en la imagen superior) empezó su labor de ayudar a los desertores norcoreanos en China desde 2003. Se estableció en Dandung para acoger a los desorientados que acababan de pisar un territorio forastero. Tras un tiempo residiendo a escondidas, dijeron al pastor el deseo de viajar a Corea del Sur. Decenas de personas lo consiguieron, gracias a la estrategia del misionero pero sus logros también hicieron agrandar los rumores noticieros no beneficiarios por el bando norcoreano. "Existe una persona que está llevando a los traidores de la nación a Corea del Sur", "Quiero que vigiles a ese tal Kim". Sus movimientos cotidianos fueron de milimétricamente controlados por los funcionarios enviados por el régimen.

 Durante el mes de agosto del año pasado, el pastor estaba esperando un taxi hasta que se cayó al suelo y murió por un infarto de manera inmediata. En la primera autopsia que se realizó, no se encontró ningún tipo de elementos químicos y el caso se zanjó como fallo cardíaco repentino. La familia se sintió impotente ante los resultados cuando creyeron que se trataba de un asesinato encubierto por el régimen. Con el dolor revivido incineró su cuerpo diez días después. Cuatro meses después de lo sucedido, desde Corea del Sur, se analizaron la sangre manchada en el guante de Kim y el resultado ha sido completamente contradictorio al anterior: se encontró una sustancia química llamada bromuro de neostigmina, que su uso excesivo puede hacer paralizar al cuerpo humano (diez miligramos). Además se encontraron evidencias claras de que los funcionarios de Corea del Norte solían utilizar esta composición.

 Se ha ejecutado el orden de busca y captura al responsable que propició dicha sustancia y que ocasionó la muerte al pastor Kim en Corea del Sur y en China. Mientras tanto, su mujer ha mostrado satisfecha por los frutos de la segunda investigación aunque apenada por no haber estado a su lado aquel día que falleció. "Le dije en principio que salvar a los norcoreanos era una tarea muy peligrosa y entonces me dijo quien lo haría y que tenía que hacer él". "Quería construir una iglesia y un centro de investigación para que la gente pudiera entender a los desertores de Corea del Norte...esperaba colaborar con él muchos más años, pero él se ha ido para siempre. Espero que Dios le proteja en el cielo todo el tiempo posible porque aquí ya no podrá volver...". 

28 sept 2011

El libro prohibido: la biblia


 A finales del año 1880, la biblia fue introducida por primera vez en Corea por los misioneros europeos que trataban de expandir el cristianismo por toda Asia. El número de los cristianos se incrementó se manera fugaz en un periodo de tiempo relativamente corto pero a la vez, miles de creyentes fueron declarados culpables en masas y condenados a la pena de muerte por alta traición por la monarquía de diversos países asiáticos. En 1953, cuando la guerra de Corea se acabó en armisticio, el régimen declaró que en Corea del Norte sólo se debía obedecer al líder supremo, Kim Il Sung y que ninguna otra religión estaba consentido. Corea del Norte es un país donde la posesión de la biblia se castiga con la pena máxima. Pero eso hizo que los lectores clandestinos de la biblia aumentaran con el transcurso del tiempo. De alguna forma, miles de biblias estaban en cada rincón de las ciudades norcoreanas y los creyentes se sentían muy felices con tenerlo en sus manos. Sentían que Dios estaba siempre a sus lados y que sólo él les protegía del fuerte control del régimen. 

 La presencia de las cruces, el símbolo máximo del cristianismo, también está totalmente prohibida en Corea del Norte. La posesión de alguna cruz supondría recibir clases de "purificación del socialismo" y era considerado como una falta de respeto grave hacia el líder. En Corea del Norte, existen miles de creyentes que lo practican y oran a diario y que piden a escondidas a la gente que quieran huir de Corea del Norte unas biblias editadas en Corea del Sur, donde la variedad de las biblias es infinita. Cada hoja de la biblia de los fervorosos tiene el cuerpo débil por que sus dueños lo habían utilizado demasiadas veces y que la tinta de las letras está siendo borrada poco a poco debido a su antigüedad considerable. Muchos rezan en grupo y repasan los contenidos de la biblia: Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengáis vida en su nombre (Juan 20:31). 

 Nota: Se estima que cada día, decenas de personas son enviadas a campos de reeducación (o de concentración) por la posesión de las biblias. Depende de la gravedad, uno puede ser juzgado desde penas de cárcel hasta la pena capital.