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22 jul 2014

A pesar de las hostilidades, hay ayuda


 Esta imagen marcó el punto de partida de ayuda humanitaria que enviaba la Cruz Roja Coreana a Corea del Norte. Fue en 1995, durante plena hambruna donde la gente caía por una gestión pobre del régimen, y mandó 150.000 toneladas de arroz. Pero ni siquiera eso podía evitar una catástrofe demasiado avanzado cuyos efectos aún se arrastran en la actualidad sin poder definir que hacía el régimen todos estos años. El martes pasado, Seúl anunció que iba a donar materiales humanitarios cuyo valor alcanzaba casi tres mil millones de dólares. Hay que acordar que las donaciones pasadas que ocurría que forma anual se paralizó cuando ocurrió el hundimiento del buque Cheonan en 2010. 

 Nunca hemos sabido hasta hoy si realmente esas cantidades de arroz y maíz han parado en manos de los más afectados por la inanición. Para evitar la vergüenza, el régimen ha repetido sus afirmaciones en demasiadas ocasiones que las bolsas grandes de arroz se ha enviado de manera adecuada y correcta a todas las familias de zonas más afectadas de catástrofes humanitarios y medioambientales. Pero sin pruebas. Además si preguntamos a los refugiados norcoreanos que han establecidos en Corea del Sur, sus versiones contradicen a los que dice el régimen. Ellos, cuando más lo necesitaban, recibían en mínimas cantidades o a veces, ninguna. Y los que repartía evitaba que la gente viera el lugar de origen de las bolsas para sortear la "humillación" de un país que hasta entonces defendía la autosuficiencia. 

 El plan de actual gobierno surcoreano prevé llevarse a corto plazo. Pero esta vez tampoco habrá certeza si aquellos materiales serán distribuidos correctamente a los destinatarios más precisados. Un sector de población alaba esta propuesta mientras que en otra parte de también hay preocupaciones y críticas preguntándose si no es demasiado precipitado el programa planteado. Aunque los estudiosos piensan que durante estos días se han repetido por ambas partes tantas veces la palabra "reunificación", dicha ayuda es una forma de acercarse al país hermético con el fin de lograr ese propósito que durante seis décadas jamás lo hubieran pensado. 

4 feb 2013

Historias (Parte 2: El régimen abandona a su esposo)


 Ella, una mujer de unos treinta años, está desesperada. La distribución alimentaria que facilita el régimen norcoreano no la llamaba a su puerta desde hace meses y su familia depende de los ingresos de su esposo que se levanta cada mañana con su vehículo de tres ruedas para comenzar el día como repartidor a tiempo parcial. Durante las horas restantes, arregla relojes de vecinos a cambio de pequeñas cantidades de monedas. Ella estaría dispuesta a ayudar a su marido pero los recuerdos sobre su hija que murió a causa de una neumonía la impiden salir a la calle. Murmura: "Si aquel entonces, tuviera yo sólo un poquito más de dinero y de medicamento, mi hija no hubiera muerto tan joven..."

 A veces, reflexiona con ella misma si su mundo, basado en inculcar el socialismo en todo el territorio de Corea del Norte, es realmente un paraíso. Ella siente antipatía hacia el régimen. Además de su hija, vio morir a amigos y vecinos suyos en sus domicilios. Su esposo había trabajado en la minería y en diversos sectores de la industria pesada hasta que un día sufrió un accidente que le obligó a amputar una de sus piernas. "Su cara ha cambiado mucho desde aquel entonces. Está más oscuro. Algunos se refugiarían en el alcohol o en la violencia para manifestar su malestar. Pero él no es así. Creo que también siente hostilidad hacia los que mandan este país, pero no quiere vernos sufriendo de hambre. Por eso, se va a trabajar cada día. Es un buen hombre y le seguiré queriendo hasta el final de nuestras vidas". 

15 jul 2011

Algunas hostilidades


 Entre los habitantes de la provincia de Hwanghe se comentan que la calidad de los productos "Made in China" tiene una calidad muy inferior a la surcoreana. Algunos comerciantes que van y vienen ambos territorios comentan a sus vecinos y a sus amigos que los productos textiles y los productos tecnológicos elaborados en Corea del Sur tardan mucho más años en romperse o ser desprendidos. Los que escuchan cuidadosamente estos comentarios se quedan boquiabiertos y sienten curiosidad que incluso llegan a estar obsesionados. 

 También entre los habitantes se comentan que China ya no era aquel país que ayudaba cada vez que Corea del Norte estaba en una situación de emergencia. Por ejemplo, la primavera era la estación ideal para que China pudiera aportar abono para la mejora de la agricultura pero por parte de las autoridades chinas esas llegadas de productos agrícolas suelen tardarse y llegan en verano. Muchos creen que en las decisiones por parte de las administraciones chinas se entremezclan travesura y cierta discriminación y xenofobia hacia los norcoreanos. Muchos han dejado en confiar en China y buscan alternativas pero parece que la solución para aquella búsqueda pueda ser perpetua.