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22 dic 2012

Varios amantes en secreto


 En la ciudad de Chongjin, situando en la provincia de Ham-Kyung Norte, los hombres de cargos importantes y sus amantes se ven en confidencia. En aquel grupo, están mezclados los célibes, los prometidos y los cónyuges que intentar establecer sus primeras relaciones extramatrimoniales. Entre ellos no se conocen pero con las expresiones faciales son capaces de saber si son infieles a sus parejas actuales. Lo más sorprendente de la noticia es que algunos atrevidos se desafían a ellos mismos manteniendo relaciones afectivas con más de dos mujeres al mismo tiempo. "Los que no tienen amantes secretos, son discriminados entre sus compañeros porque son considerados como medrosos. Entonces, para no se humillados, se desesperan en encontrar a una mujer". 

 La explicación de esta práctica amorosa entre estos hombres de cargos relevantes se debe a una nueva forma de lucha de poderes internas en distintas ciudades del país. La percepción de estos sujetos se deterioró entre la población de Corea del Norte, cuando anteriormente sus pisadas en las ciudades imponía autoridad y sobresalto, pero con el aumento de casos de corrupción no propalada hizo que muchos murmuraran malamente de la identificación de sus oficios. Creyeron que dicha práctica poco habitual sería una de las salidas para mantener la imagen del cargo. Además, el perdón era preceptivo en caso de que sus mujeres fueran amantes de otros hombres con los mismos puestos.

 Los expertos aseguran que este ejercicio "afectuoso" poco convencional en la sociedad actual está ocurriendo en Corea del Norte de forma corriente y que a medio plazo dicha práctica se extenderá a todo el territorio. Aunque no es de extrañar que los líderes norcoreanos ya desaparecidos como Kim Il-Sung o Kim Jong-il tuvieron también relaciones pasionales con algunas mujeres, aunque sus habitantes desconozcan las aventuras intrínsecas de sus dirigentes. De ese grupo de amantes secretos de los líderes, algunas tuvieron que escapar del país al estar sometida constantemente a la insoportable presión, mientras otras ocupan actualmente en un lugar privilegiado de la élite norcoreana.
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4 sept 2012

Cazando sanguijuelas


 En la parte norteña de Corea del Norte hay fiebre de sanguijuelas. Son numerosos los adultos y jóvenes quienes están días sin ver a sus familiares para estar en enormes arrozales. Un día surgió la noticia: ¿Sabías que si cazas unos 100 gramos de sanguijuelas te dan un dinero equivalente a 80 kilos de arroz? Los susurros se expandieron por toda la zona de Hamkyung-Norte e inmediatamente empezaron a cogerlas. En China, las sanguijuelas eran utilizadas como fines medicinales para curar dolores óseos como la hernia discal.  Muchos no se imaginaban como unos diminutos bichos que se le pegaban por las piernas durante la cosecha del arroz y que les absorbían sus sangres podían ser sus ganancias complementarias.

 Obreros, agricultores, ganaderos hasta los mineros fueron a encontrar sanguijuelas. Eran familias enteras quienes se ayudaban para coger mayor cantidad posible. "Ahora mismo, no es el líder quien nos da de comer sino unos bichos como las sanguijuelas. Pero, ¿que hace el Partido de los Trabajadores en vez de ayudar para que nosotros no tenga otra opción que coger esto? No importa. Espero que podamos dar de comer a nuestros hijos". Cuando miles de huellas son visibles en los rincones de los arrozales, las quejas se acumulan. Esta fiebre está afectando al otro sectore de la zona: los que viven del arroz. Protestan por los pequeños destrozos que generan aquellos "cazadores".

 Antes de aquel "terremoto" de las sanguijuelas, existieron cazas de conejos u otros animales exóticos por las montañas con el fin de venderlo en el mercado negro para satisfacer los caprichos de los nuevos ricos emergentes en China. Las ideas espontáneas pueden ser veleidosas, a veces falsas o mal intencionadas, pero pueden dar de comer a una minoría norcoreana compuesto por miles de familias que de algún modo quieren huir de la pobreza que al régimen parece no estar interesado en solucionarlo. 

31 ago 2012

La vida no se puede pagar con las cosas


 En la provincia de Hamkyung-Norte, un obrero llamado Kim perdió su vida al intentar ayudar a las de dos de sus compañeros de la obra. Era un padre de dos hijos pequeños y esposo de una mujer que esperaba todos los días en la puerta a la hora de su llegada. Presenció que sus compañeros se hundían en el barro y saltó de forma inmediata para ayudarles. Consiguió sacar por la fuerza a uno de ellos pero la gravedad de la succión del barro era tan fuerte que fueron enterrados sin que nadie pudiera hacer algo. Su corta vida acababa de terminar y sus compañeros, contritos del accidente.

 Esta noticia también llegó a los oídos del régimen que el recién ascendido Kim Jong-Eun ordenó que regalara un aparato de televisión usado, veinte kilos de arroz y cincuenta mil wons por su valentía y demostrar un acto de ejemplo salvando la vida a uno de sus compañeros. Comparando con la desaparición de Kim, aquella cantidad era sumamente inferior para la exigua mujer que a partir de aquel momento tenía que enfrentar la vida con sus propias fuerzas. Muchas lenguas maldecían al régimen silenciosamente: "¿Acaso la vida de Kim vale solo esas cosas que dieron?", "No saben que la vida es algo impagable e intentan dar una imagen de generosidad para luego lavarse las manos...que pena". 

 Los cuchicheos críticos pero invisibles acribillan sensatamente al nuevo líder del régimen norcoreano. En el pueblo donde trabajaba el señor Kim empiezan a estar decepcionados con la largueza insultante del régimen. Se dicen: "Y si yo muero, ¿mi vida equivaldrá solamente un par de kilos de arroz, un aparato que funciona mediocremente y billetes arrugados hasta saciar?". Están exasperados y maldicen: "Para ellos, nosotros somos peor que los animales". Sus manos empiezan a pulirse para hacer algunas pintadas críticas aunque puedan ser castigados a ser despegadas del resto del cuerpo.