Hace 67 años, se firmó el armisticio por parte de Corea del Norte y Estados Unidos dando paso a la división de ambas Coreas in que haya un tratado de paz hasta el día de hoy. En este episodio, también se cuenta cómo el régimen norcoreano utiliza el concepto de dicho término hacia su población y que la verdad es conocida una vez que salen al exterior.
Es una bitácora que habla sobre Corea del Norte discutiendo como es su interior y el ámbito de los derechos humanos relacionados en la península de Corea. Me gustaría hablar de cosas tan cotidianas pero a la vez necesarias de este conflicto que ya dura más de 60 años en la zona.
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29 jul 2020
El aniversario número 67 del armisticio de la Guerra de Corea y las verdades que no se cuentan
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25 mar 2013
¿Una posible futura contienda consentida?
Durante días anteriores hemos comprobado por los medios de comunicación como la tensión entre Corea del Norte y Corea del Sur se ha intensificado hasta el punto de que la contienda iba a suceder de inmediato rememorando aquellas caóticas imágenes con civiles yaciendo sin fuerza y sin aliento por las calles de la ciudad que aún se sigue recordando los adultos que han vivido en sus propias ánimas. La postura del régimen norcoreano es contundente respecto a su declaración de guerra tratando de aplicar varios objetivos como señales de victoria: convertir en ciudad fantasma la capital surcoreana y plantar la bandera de Corea del Norte en lo más alto del monte Halla (la más alta de Corea del Sur), situado en la isla de Jeju.
Sus intimidaciones fueron certificadas por vía digital colgando en el portal de vídeos Youtube reproducciones muy características de la era soviética en los principios de la Guerra Fría. Sus reiterados ataques contra el "imperialismo" estadounidense y a los países aliados se mostraron en diversos planos de los vídeos tratando de garantizar su proclamación de la contienda, cosa que algunos expertos lo han aceptado con escepticismo ya que es la única manera de la élite norcoreana de obtener la atención de la comunidad internacional. Pero estos días en la frontera entre ambas Coreas se oyen de forma lejana disparos, fruto de maniobras militares.
El Ministerio de Defensa de Corea del Sur no piensa revocar su decisión. Si ellos lanzan la primera bomba o la primera bala contra los civiles, hará que armisticio se quiebre y dará comienzo a la guerra. La opinión pública de Corea del Sur, reflejada en foros de debate y en comentarios de los principales periódicos digitales, da en su aplastante mayoría el visto bueno a la resolución del Ministerio. Creen que sería la única forma de acabar con el régimen norcoreano y así, contemplar la ansiada reunificación. Aunque hayan víctimas mortales por el camino. Siempre me he opuesto a cualquier tipo de guerras pero formando parte de esta discusión uno se pregunta si realmente tiene que formar parte del consentimiento popular al no haber otra alternativa de derribar un régimen que cometió innumerables violaciones de derechos humanos a lo largo de las décadas. Mientras tanto, entre la población norcoreana, se pregunta si esta contienda será la liberación de millones de personas que agonizan por la pobreza extrema u otro capítulo más de angustia.
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18 sept 2011
Conversaciones con mi padre (Primera Parte: sus primeros momentos)
Antes, nunca había tenido una conversación tan íntima y personal con mi padre, aquel hombre que hace pocos años había superado la barrera de los sesenta años. Mi padre, ese hombre tímido y poco hablador empezó a contarme de sus recuerdos más hondos ya que los coreanos, sean del sur o del norte, habían sido testigos directos de la Guerra de Corea (1950-1953). Cuando la guerra ocurrió, el aún tenía 12 meses de vida. Pero recuerda perfectamente lo que dijo su madre. Cuando empezó los bombardeos por la madrugada, su madre, sus amigas y sus vecinas amarraron a sus hijos con una sábana en la espalda, empezaron a coger sus pocas pertenencias y corrieron sin parar hacia sitios que ellas mismas tampoco lo sabían. Para ellas, ir detrás de los forasteros hacia una dirección incierta era la única salvación. Durante esos años, tuvieron que vivir en distintos sitios y conocer a personas con la misma situación.
Poco después del armisticio pactado entre ambos países, vio por sus propios ojos como la ciudad de Seúl estaba totalmente destrozada. Su casa donde nació se había convertido en un escombro y su madre, en vez de estar triste, cogió todas las herramientas y materiales posibles para intentar reconstruirlo. Toda la familia ayudó a reconstruir la casa y así, sus vidas. Aquel entonces, muchos niños no podían ir a la escuela o comer dos o tres veces al día. Mi padre me dijo que se sintió muy afortunado de recibir una educación. Al final, pudo ir a la universidad y estudiar lo que más quería: la ingeniería. En medio de la conversación, vi en el rostro de mi padre como se escapaba una lágrima. Quizá nunca había contado su propia historia a nadie, ni siquiera a sus mejores amigos. Era la primera vez que veía a mi padre llorar.
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