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16 ago 2022

Programa Especial: La situación de derechos humanos en Corea del Norte (Parte 3: Los derechos fundamentales de los grupos vulnerables)

Imagen cedida por El País

En este programa especial de podcast, en el tercer capítulo, hablará sobre la situación de derechos humanos en Corea del Norte con el apartado de la situación de los derechos de los grupos vulnerables con sus apartados más fundamentales del Derecho Constitucional y Derecho Internacional y que afectan a unos sectores de la sociedad norcoreana.

Enlace: Programa Especial: La situación de derechos humanos en Corea del Norte (Parte 3: Los derechos fundamentales de los grupos vulnerables) 

20 feb 2014

Es el día


 Tres años después, la esperada reunión ha comenzado. Durante cinco días, 169 personas (81 de Corea del Sur y 88 de Corea del Norte) serán quienes cojan manos que antes eran cercanos pero que fueron distanciando, intercambiarán obsequios y llorarán sin parar. Algo más de 60 años después. Las 120 horas son demasiado cortas comparando con la larga espera que habían hecho. Hace algunos meses esas 169 personas eran 196. Pero que algunos no han podido realizar el sueño de ver a sus familiares. Una anciana apellidada Seo falleció hace apenas 15 días antes de la esperada reunión. Tras meses de espera desde el anuncio de cancelación de dicha reunión por parte del régimen norcoreano, 12 personas no han podido asistir por problemas de salud desde el lado surcoreano. Y apenas existen datos desde el lado norcoreano.

 Según el instituto encargado de elaborar la estadística en Corea del Sur, cada año unos 2.200 ancianos que tienen familiares en Corea del Norte fallecen. El tiempo está siendo especialmente cruel para ellos y la previsión da una valoración bastante pesimista. Aproximadamente 20 años después, la existencia de las familiares separadas llegaría a su fin. Es decir, 80 años después. Cientos de miles de personas, convertidos en ancianos, que no lograron verles a sus familiares mientras que unos miles si que lo han podido. En cuestión de días. La previsión también dice que unas 22.000 personas han fallecido sin poder ver a sus hermanos, hijos o padres.

 Cuando haya llegado el día 23 les tocará dar la despedida. Aquella palabra que podría ser innecesaria. Y las hostilidades seguirán en ambos países. Los familiares corren para que el tiempo no vaya tan deprisa. Habrán dicho: "No te preocupes, que la reunificación llegará muy pronto. Tu aguanta que cuando termine esta pesadilla voy a por ti". Y las décadas siguen pasando. La Guerra Fría acabó ya hace unos 20 años pero Corea sigue dividido. Espero que la historia nos enseñe que los errores del pasado no deberían de repetirse para que una palabra tan incómoda como la separación sea quizá algo inexistente en todas las sociedades que existen en la actualidad. 

4 jul 2012

Los niños reservas


 La tensión era inminente y era única manera de poder salvar el país era luchando contra los paisanos enemigos. Aquellos niños soldados, ya convertidos en ancianos, recuerdan aquel día que sin asignación alguna del ejército oficial, levantaron las escopetas para enfrentar en un territorio vibrante por el salvajismo de la guerra. "Te matarán si expresas el miedo, haz como que no estás asustado. Demuéstrales lo fuerte que eres". El trato a los niños reservas no era lo mismo que a los soldados oficiales designados por el gobierno. Se les consideraba como luchadores de segunda clase y en cada campamento, además de la vigilancia nocturna diaria, los trabajos domésticos corrían a cargo de ellos. Los estudiantes, aquellos jóvenes que se ilusionaban en aprender más cosas de la vida, no tenían más remedio que seguir el frenético ritmo de la contienda.

 29597. Es el número exacto de los jóvenes soldados que después de 62 años se han convertido en personas de pieles arrebujadas que presenciaron como sus amigos morían delante de sus ojos inofensivos. Nos cuentan que después de la guerra tuvieron problemas para aprender las lecciones de los libros. El complejo psicológico generado por la guerra les bloqueaba a estudiar y a tener una vida corriente. Muchos habían pensado que el trauma podía ser algo pasajero pero con el transcurso de los años, no paraban de tener efectos adversos y gritaban con lágrimas para que esto se curara. "Oh, que alguien me ayude por favor, estoy enfermo. Muy enfermo. No se que me está pasando". 


 Las historias particulares de los niños reservas están siendo cada vez más olvidadas en la sociedad coreana. Pequeños homenajes que se celebran anualmente no es suficiente para rememorar los grandes esfuerzos que hicieron para defender de los contrarios. Sus manos están siendo cada vez más delicadas que secan las lágrimas con mucho miramiento. "No pido nada de otro mundo. Sólo quiero que se recuerden de nosotros y que ustedes son libres ahora porque hemos luchado viendo como nuestros amigos perdían algo tan valioso como la vida. Necesitan escuchar nuestras historias. Cuando las escuchen comprenderán muchas cosas. Espero que ustedes jamás puedan llevar una arma o ir a una guerra". 



Nota: Además de los hombres, las mujeres, todas ellas jóvenes, tuvieron que ser partícipes en la Guerra de Corea. 


Ya son muchos los niños reservas, convertidos en ancianos, quienes recuerdan lo que pasó durante aquellos momentos. Apellidos como Kim, Park, Moon, Noh o Kwon están grabados en una roca que les hace un homenaje.