Mostrando entradas con la etiqueta Lamborghini. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lamborghini. Mostrar todas las entradas

10 ene 2014

¿Tienes un automóvil?


 Quizás los medios internacionales que consiguieron grabar algunas imágenes en Corea del Norte, habrán visto una mínima cantidad de transporte público, que en su mayoría nos acuerda a los viejos vagones hechos en la Unión Soviética durante décadas anteriores. Las carreteras secundarias se desnudaban y solamente dejaban pasar a pasajeros solitarios que caminaban bajo la vigilancia repetitiva de los militares. Los que habían venido a Corea del Sur no conseguían entender de manera veloz aquella palabra tan acostumbrada en dicha sociedad: el automóvil. Se sorprendían mirando miles de coches desplazándose por todas las direcciones presenciando incluso en ocasiones, algún que otro accidente de tráfico.

 Los que conseguían tener amistades con el régimen, adquirir esa libertad de circulación era algo casi instantáneo. Se subían en sus automóviles y se desplazaban a cualquier ciudad del país. Sin restricciones ni controles abusivos de los funcionarios. En Corea del Norte hay algo más de cuatro mil vehículos privados de uso personal. Seguramente el dueño de unas centenas de estos autos sería el máximo dirigente del país. Con todo tipo de marcas. Sean asiáticas, americanas o europeas. Y los restantes estarán divididos en el resto de las ciudades grandes destacando Pyongyang, Chongjin o Kaesong.

 Cuando entrevisté a un refugiado que vivía en Canadá, me dijo que era sorprendente ver las cantidades de automóviles de gran prestigio como Ferrari o Lamborghini. Los propietarios eran comerciantes o políticos de la élite política del país. Que existía una pared invisible en la ciudad donde había residido. Una casa enorme con todo tipo de ostentación y seguridad mientras que dando unos pasos más los niños débiles correteaban chutando una pelota de goma emulando un partido de fútbol que vieron por casualidad por la televisión. Fue en el año 2002, cuando la Copa del Mundo del deporte rey estaba celebrando, en parte, en Corea del Sur. 

21 oct 2012

El 1% y sus caprichos


 ¿Conoce a aquellas admirables personas que ha trabajado de forma consistente durante todas sus vidas y que gracias a ello tiene el merecido bienestar? Personalmente, he conocido a varios y sus méritos son dignos de fascinación y que ahora, gracias a sus esfuerzos viven cómodamente dejando una proporcionada herencia para sus descendientes. Pero no es el caso del uno por ciento de los habitantes norcoreanos que desconocemos la veracidad de sus ingresos ya que la mayoría de ellos son de lazos íntimos del régimen de Corea del Norte. Para entrar en aquel club, se estableció una serie de listas que deben estar en su haber.

 Deben tener como patrimonio un apartamento 300 metros al cuadrado amueblados con diseños italianos y en los salones debe haber ordenadores de marca Samsung y electrodomésticos de la marca LG. Es curioso que la élite norcoreana tenga en sus hogares dichas marcas de origen surcoreano cuando el régimen central publicita diariamente a destruir a los vecinos del sur con armas nucleares de forma exhausta en los medios de comunicación estatal. Sus vehículos deben ser exclusivamente europeos de alta gama como Mercedes-Benz, Porsche o Lamborghini. Si son de mayor tamaño, son mejor valorados entre los vecinos. La "rivalidad" por tener las marcas más lujosas es habitual.

 Un doctor recibe por el estado 5.000 wons como sueldo mensualmente. Mientras tanto, una pareja se apunta al mejor gimnasio de la capital pagando 100.000 wons. Durante las fiestas nacionales, reciben como regalo relojes suizos de renombre. Todo lo mencionado puede ser el principio de los caprichos de la alta sociedad norcoreana sin saber cuales serían sus querencias más extravagantes. Los que estudian esta materia dudan de donde provienen semejante cantidad de dinero para repartirla entre el "grupo". No les importa que haya pasado las inundaciones más expuestos de los últimos años. Para eso están los soldados hambrientos tratando rescatar una vida más. Ellos celebrarán sus particulares fiestas con Hennesseys y whiskys escoceses de nombres desconocidos pero destinados para alimentar el desvarío de hombres de dudosa reputación moral.
Enhanced by Zemanta