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1 oct 2016

Engañar es la obligación privilegiada


 Cuando uno investiga sobre Corea del Norte no se da cuenta que el estudio sobre la temática puede profundizar hasta el mundo de los seguros. Esta semana, los trabajadores del régimen norcoreano que estaban en Londres, fueron expulsados por el gobierno británico por malversación de fondos del Sistema de Seguros Estatal de Reino Unido e investigados por la entidad pública de Hacienda de dicho país. Es decir, lo que han hecho ellos, durante años, fue recibir una compensación económica a cambio de entregar informes de accidentes o daños de tipos varios cuyo origen sigue siendo turbio y dudoso. Desde el gobierno británico piensan que con dicha cantidad de dinero se habían invertido en el desarrollo de la fabricación de armas nucleares en Corea del Norte. Hasta ahora, hemos conocido que el régimen norcoreano tenían ingresos económicos para mantener el país a base de exportación de sus trabajadores a Rusia, Qatar y otros países que conozco pero que aún no puedo decir porque mis fuentes aún siguen arriesgando sus vidas para investigar sobre ello. Pero que algún momento espero poder decir. 

 El historial que tiene Corea del Norte con el mundo de los seguros, especialmente con las multinacionales del sector, se remonta a los años noventa. Por ejemplo, había recibido en 1996 la cantidad de 130 millones de dólares por la compensación de daños causados por la sequía que asoló el país y que ha sido una de las causas principales de la hambruna. Luego en 2005, 58 millones de dólares por precipitación de un helicóptero. En 2006, 6 millones por el hundimiento de un barco de gran tamaño, más de 42 millones por inundaciones y algunos millones más por el accidente de vagones de un tren. En total, ha recibido de estas compañías, más de 280 millones de dólares. Cuando uno tiene que dar paso a la compensación económica, el proceso adecuado es que unos peritos visiten la zona para ver los daños y hacer un informe final. Pero el régimen norcoreano había negado la entrada al país a estos trabajadores del sector quizá por no querer mostrar la parte desconocida del país. Entonces, ¿cómo es que esos dólares han llegado al bolsillo del régimen?

 Y la parte desconocida es que, en el caso de las inundaciones y la sequía, especialmente durante la hambruna, los mayores damnificados fueron los habitantes que laboraban en los campos y que sus cosechas desaparecieron de un día para otro por caprichos de la naturaleza. No recibieron del régimen, ni una herramienta, ni unas semillas o ganados para volver a empezar. Fueron ignorados por la necedad que caracteriza los miembros del Partido de los Trabajadores. En la palma de las manos de estos insignes otra capa de piel fue creciendo con el tiempo tras agarrar cualquier tipo de utensilios para salir adelante. Mientras que otros abandonaron la agricultura y la ganadería para comenzar con una actividad que surgió desde aquel entonces: el contrabando de mercancías provenientes de China. Con el motivo de no ver la desaparición de sus familiares en sus retinas. 

 Nota: Por este escándalo, Reino Unido y la Unión Europea están barajando controlar los movimientos de transacción financiera del régimen norcoreano dentro del territorio europeo.

20 may 2011

Diversas fuentes de energía


 La electricidad es tan escasa en las escuelas norcoreanas que hay un movimiento consentido por parte del régimen para recaudar cualquier tipo de objetos para intentar generar energía. Cuando se inicia la campaña de recogida de materiales para la producción de energía, los profesores avisan a todos los alumnos yendo clase por clase. Como diversas fuentes de energía podemos encontrar corchos, metales casi inservibles, trozos de aluminio, piel de conejo, palos de cobre, goma de las zapatillas, semillas de frutas o de flores. Se recogen alrededor de una veintena de productos diferentes.

 En cada escuela, es obligatorio entregar al régimen central una parte de los materiales. Por ejemplo, a cada alumno se les obliga a traer cinco kilos de metal o diez unidades de piel de conejo. Los que no pueden hacerlo, deben entregar una pequeña cantidad de diez wons. Los estudiantes que no pueden permitir ambas cosas son humillados delante de sus compañeros. Estos actos son tan repetitivos que algunos alumnos/as no regresan jamás a una escuela y acaban ejerciendo labores domésticas. Muchos son quienes quejan del trato discriminatorio que reciben en las escuelas por su condición económica. Para muchos, este movimiento de recogida de materiales provoca cierto enojo y angustia.