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2 jun 2012

Escapar del campo 14


 El joven Shin nació en el campo 14, fruto de relación entre su madre y uno de los guardas de aquel lugar no quiere escuchar. El campo 14 es considerado junto al campo 15 (Yodok) como uno de los sitios donde solamente pueden salir de ahí siendo un exánime. El corresponsal de Asia-Pacífico del periódico Washington Post Blaine Harden recoge en su libro "Escape from Camp 14" como aquel chaval indefenso consiguió fugarse de aquel sitio. Fue ya del campo, no conocía a nadie. Él mismo era su compañero de viaje. Cada paso que daba, descubría un mundo de misterio. Personas, animales, plantas...cosas frecuentes eran fuentes de exploración.

 Shin nació gracias al macabro pero frecuente plan de los campos de concentración en todo Corea del Norte. Su madre era la elegida de ser llevada a un cuarto oscuro y un guarda, desnudo, le esperaba. Estos actos se realizan cinco veces al año. Shin nació en su mundo, en su hogar. Su padre le ignoraba y la pelea para tener más comida en su plato con su madre era diaria. Se alimentaban de la irracionalidad y la terneza lo aprendió cuando vio por primera vez una ciudad. Cuando su madre se iba al exterior por el cumplimiento obligatorio del trabajo forzado, él comía todo lo que veía, incluyendo la comida de su madre. Cuando volvía de trabajar y al ver que su bol estaba vacío, ella se ponía furiosa y le pegaba. "¡Esa era mi comida, bastardo!". Le gritaba y le pegaba.

 Nos cuenta el joven Shin que entre las normas se encontraba la octava: Todo aquel que mantengan relaciones sentimentales fuera de la planificada serán inmediatamente fusilados y en caso de embarazo de la mujer, el bebé y la madre serán castigados con la máxima pena. Aparte de esta norma, muchos querían escapar de aquel sitio. Demasiadas personas han muerto en su camino. Las mujeres eran ahorcadas y los hombres, perforados de balas hasta que su corazón paraba de latir. En los campos de concentración, no sólo los guardas eran los malos. Delatar a su conjunto afectivo para vivir...el joven Shin lo hizo y hasta que no descubrió la civilización pensó que lo aquello era correcto. La ley natural en los estos campos era: si dos personas son una familia, uno vive y otro morirá.

 Tiene demasiadas cosas que contar pero que no puede porque sobrepasa el límite de la crueldad del ser humano. Un día seguramente lo haría aunque necesitaría encontrar el momento adecuado para hacerlo. El joven Shin vive actualmente en California, Estados Unidos pero antes de estar en contacto con el mundo actual, tuvo que estar en China (dos años) y en Corea del Sur (dos años). 

16 mar 2012

Los que consiguieron escapar


 No quieren que sus rostros sean revelados. Piden una máscara o un trozo de papel para taparse la cara o simplemente no quieren hablar con la gente por miedo a las represalias. Las únicas salidas para ellos serían coger el tren y avanzar hasta Moscú o San Petersburgo. Ocho mil kilómetros. Aquella extensa distancia, para ellos, es el punto de encuentro con la libertad. Manosean de forma desmesurada con personas de pelo dorado y ojos claros para que les enseñe a ir a una estación de tren y coger un billete con destino a la capital rusa. No existen datos cuantitativos de trabajadores norcoreanos que consiguieron escapar de su propio infierno. ¿Cientos? ¿Miles? El espanto hace callar sus bocas y da paso hacia el desconocimiento de sus historias.  

 Hace algunos años, desde la cadena surcoreana EBS, se hizo un excelente documental retratando a un pequeño grupo de adultos norcoreanos establecidos en Rusia que trataban de sobrevivir por las afueras de Moscú sin tener en sus manos ningún documento oficial. Con suerte, algunos podían conseguir el estatus de refugiado gracias a la labor de ACNUR e intentar emigrar a terceros países como Estados Unidos, Canadá, Noruega, Reino Unido, Alemania o Francia. Pero, ¿los otros? Tratan de ganar dinero sin ser multados y requisados de sus beneficios por los politsiyas rusos y aprender el idioma. Dicen que salir del campamento ha sido la mejor decisión y que insistiría que sus compañeros también lo hagan si quieren seguir con vida. 

 Nota: Una parte de sus ganancias son enviadas como remesas a sus familiares en Corea del Norte.