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26 jul 2022

La basura y el plástico se han convertido en el mejor tesoro

Imagen cedida por Daily NK

 Desde hace algunos años, en las orillas del mar de Corea del Sur, poco a poco, se ha llenado de envoltorios de diferentes productos alimenticios de origen norcoreano. Esto ha servido para un investigador a profundizar como funciona actualmente la sociedad de Corea del Norte y sacar conclusiones claves a raíz de su investigación. 

Enlace: La basura y el plástico se han convertido en el mejor tesoro

11 jul 2012

No lo tire por favor, déme eso a mí


 Era la primera vez que el niño Min-ho veía un billete chino. Un billete de un yuan con la fotografía de un Mao Zedong formal. Después de darle las gracias a una forastera, se fue inmediatamente a comprar un poquito de maíz para hacer un caldo a su madre, enferma de neumonía. Con lo que sobró del caldo, amasó hasta que se hizo pastoso, lo masticó y se lo tragó para no sentir el hambre. La debilidad era inevitable pero Min-ho no quería caer en la trampa del sueño. Una vez alguien le dijo: "Si tienes hambre y tienes sueño, jamás podrás despertar. Puedes enfermarte y hacerte daño. Así que intenta estar lo más despierto posible". Pensaba: "No tengo que dormir. Aún es de día. No tengo que dormir". 


 Ayer durmió con sus amigos "niños de la flor" en las escaleras de un apartamento. Eran estrechas y un pequeño movimiento le hacía chocar contra la pared. Al menos, aquel sitio era el refugio perfecto para estar durante el invierno. "Ahí no hay calefacción, pero hace mucho menos frío que en el exterior". "A veces se tiran grandes cantidades de comida en aquel edificio. Huesos con buen olor y cosas que aún se pueden comer". Si la señora quiere tirar, me arrodillo ante ella y digo que no lo tire, que me lo dé para compartir con los amigos. Dice que sólo en sueños come como un rey. "Durante dos noches seguidas. El mundo de los sueños es un mundo distinto...feliz". 


 Es de noche y Min-ho está preparado para otra aventura en su mundo de los sueños. Comida, mucha comida. Y mañana espera que algún forastero dé otro yuan para comprar algo de maíz y visitar a su madre para acariciar así su blanquecino rostro. 

14 feb 2011

Las señoras de la basura


 En los pequeños rincones de las ciudades, unas señoras de rostros extenuados buscan desesperadamente un trozo de pan, un trozo de vaso de cristal roto, unos cuadernos empapados por la lluvia tardía de ayer, un sucio bol de cerámica o unos zapatos de piel totalmente deteriorado. Cualquier objeto vale a las señoras de la basura para venderlo a escondidas o intercambiarlas entre ellas o simplemente cualquier comida caída en el suelo mezclado de arena vale para ingerirlo más tarde. 

 Estas señoras, cuyas edades rondan entre los 40 a 60 años, se levantan temprano y empiezan a rastrear todos los rincones de las calles, sean principales o secundarias. Algunas, con suerte, obtienen algunas monedas pero no es suficiente para comprar medio kilo de maíz. Con esas monedas sólo consiguen comer un plato de fideo caliente en un restaurante callejero. Otras, la gran mayoría, no suelen conseguir nada a cambio. Sus recogidas no tienen ningún valor en el mercado local ya que todo lo recogido está desbaratado. El aprecio a las cosas nuevas y bien agraciados es lo más demandado entre la gente. 

 Por ingerir estas basuras, son muchos quienes contraen una enfermedad estomacal. Sus estómagos están completamente revueltos y dañados hasta que algunas quedan inválidas o quedan al borde de la muerte. Pero su pausa significaría la ruina y las señoras siguen cada día con su labor. Recogen cada día cosas que les parecen provechosos. Muchos son quienes desprecian a estas señoras y las llaman inútiles. Estas señoras, entonces, gritan:
 - ¿Tu te crees que estoy haciendo esto porque me gusta? ¡Estoy haciendo esto para que mi otro hijo no siga el mismo camino que el de primero, que seguramente estará en un lugar mucho más hermoso que esto!